sábado, 15 de mayo de 2010

Los recomendados: Cena con Amigos, de Rodolfo Santullo y Marcos Vergara



Por Gabriel Zárate

Cena con Amigos: Inicialmente de aparición virtual, los días jueves durante más de un año, en el blog Historietas Reales. Publicada el 2009 en coedición entre las editoriales Loco Rabia y Grupo Belerofonte, con guión de Rodolfo Santullo y dibujos de Marcos Vergara. Este mes de mayo, flamante ganadora del Premio Solano López 2010 (Argentina) al mejor guión historietístico recientemente editado.

Una cena inaugurando la reciente mudanza a un apartamento, será el contexto para develar los endebles lazos amicales que unen a los invitados: Una barra de amigos forjada desde el secundario y curtida por precarias lealtades. El delgado hilo de la presunta camaradería se fractura críticamente en un momento dramático, trasluciendo su frágil y conflictivo compromiso de afectos estropeados entre los involucrados.

Fotografía generacional que explora un universo actual y problemático: Adultos congelados en una risueña juventud prolongada, develando la dificultosa crisis de los treinta, donde los hombres continúan comportándose como vivaces muchachos, aferrándose con desesperada vehemencia a una vitalidad que se les escapa, dilatando indefinidamente el período de soltería, postergando el matrimonio y viviendo con frenesí una festiva libertad plena. El trasfondo es la resistencia contra la brevedad efímera de la energía juvenil que culmina, implacablemente, ocultando la trastornada cara de una excesiva vida no concluida y aún por realizarse

Seductora historia cotidiana con personajes dolorosamente volubles, con rupturas amorosas que no terminan de desligarse, noviazgos unidos precariamente solo por una sexualidad trivial, como fugaz refugio de una lacerante soledad en la gran urbe. Reflexivo retrato de conmovedores seres incapaces de constituir sentimientos consolidados, cuyas insondables vidas están marcadas por la permanente insatisfacción y una agobiante inestabilidad.

Con atisbos de enigmática intriga policial y misteriosa incógnita no resuelta, un entramado de reprimidos silencios e histéricos estallidos nos va develando el lado oculto de los hechos acallados. Constantes flash backs activan la narración como una reconstrucción del pasado. Un imprevisto y oscuro trasfondo de enlazadas traiciones y resentimientos disimulados emergen a partir de súbitas y explosivas catarsis reveladoras, acentuando la recóndita carga psicológica de los dramas secretos y desgarradores, aflorados partir de las distintas versiones confesadas que completan el intrincado mosaico del perturbante relato.

Cristian es el enternecedor y noble amigo incondicional, siempre presente y leal, preocupado y dolido, ineludible en los peores momentos y es el central eje dinámico de la enredada trama sobrecogedora. Aparte proporciona un jocoso y alegre comportamiento lúdico, en una narración profusa de diálogos cargados con giros coloquiales, que le dan un ameno colorido al intenso y desencantado argumento retratado.

Dibujo de delicadas líneas geometrías, de un muy sutil perfil humorístico y de emotiva expresividad, que también logra transmitir una tenue sensación apacible y candorosa, pero lo suficientemente realista y verosímil para representar un relato costumbrista y mesocrático actual. Aparte del dominio de la dinámica en manejo de los planos y el viraje permanente de los enfoques visuales, que le proporcionan a los sucesos un ritmo de agilidad y movimiento constante. Marcos Vergara, demuestra en “Cena con Amigos” porqué es un nombre en la gráfica argentina a continuar siguiendo con esmerada atención.

Visión habitual y cotidiana de las desconcertantes frustraciones entre los hombres en la construcción de atrayentes vínculos fraternos y solidarios, en la búsqueda de estima y aprecio, que concluyen desnudando los endebles sentimientos ambivalentes que singularizan la impredecible socialización, examinando nuestra imperfecta e insuficiente capacidad comunitaria, sumida en el vulnerable deterioro y la desoladora decepción.

La alegoría final es que la ilusoria expectativa de la vida culmina rebasándonos y nunca nos encontramos en el instante indicado para ser conscientes de lo que ocurre a nuestro alrededor. Atrapados en una dominante cultura hedonista que confunde la autentica amistad con las animadas copas y el adorable amor con el lascivo erotismo. Quizá nuestra perspectiva de la realidad esté muy distorsionada por una imaginativa subjetividad que termina proyectando su irreal visión del mundo, de cómo ingenuamente anheláramos que fuera y no, de como realmente es.

Estupendo argumento que no solo confirma el creativo talento del guionista uruguayo Rodolfo Santullo, sino además, consigue con esta melodramática historieta, muy sofisticadamente provocadora, la ingeniosa agudeza de tocar las profundas y sensibles fibras emocionales de los lectores, obligándolos a revisar el devenir de sus (también) complejas y problemáticas vidas y las siempre dificultosas relaciones con su inestable entorno social, desde una óptica descarnadamente distinta, quizá más escéptica y amarga, quizá más humana y auténtica.

Nota: Un agradecimiento especial a Iván Castillejo que me proporcionó el único ejemplar de “Cena con Amigos” que llegó a Lima.

domingo, 9 de mayo de 2010

Los recomendados: La Burbuja de Bertold, por Diego Agrimbau y Gabriel Ippoliti



Por Gabriel Zárate

La Burbuja de Bertold: Inicialmente publicada por Albin Michel (Francia) el 2005 y luego por Norma Editorial el 2007. Es ahora editada impecablemente en Argentina por La Historieteca Editorial de Marcelo Pulido, con guión de Diego Agrimbau y dibujos de Gabriel Ippoliti. Ganadora del Primer premio a la mejor BD de Ciencia ficción, Festival de Utopiales, Nantes (Francia) y del Gran premio del jurado. Festival de Colomiers. (Francia) 2005. Recientemente ganadora en mayo del 2010 del Premio Solano López a la mejor historieta nacional y al mejor dibujo (Argentina).

La ciudad de Butania es un mundo del mañana, donde las reservas de gas tienen un arriesgado límite de caducidad. Bertold Boro lo descubre. Es un funcionario de la Intendencia, el órgano despótico que controla el poder de la metrópoli, empleando un aparato represivo orientado a que la maquinaria del sistema nunca se detenga. Bertold tras ser interrogado, denuncia con resolución y osadía, que el gas se agotara. Por negarse a retractarse, es condenado sumariamente. La crueldad extrema de esta futurista sociedad totalitaria se ve sintetizada en el inhumano castigo a los diversos criminales, que son sentenciados implacablemente, con la amputación, parcial o total, de sus extremidades.

Froilán, un veterano titiritero curtido y envilecido, acompañado por Lorenzo, su sensible y emotivo asistente, quienes buscando un “tronco humano”, se encuentran con un Bertold minusválido y degradado a la deplorable condición de falso muñeco de ventrílocuo. Le ofrecen ser parte del Teatro de títeres vivientes, del cual Froilán es el dueño. Con brazos y piernas artificiales que cuelgan de hilos y programado por una maquina que ejecuta sus movimientos, Bertold, asume el rol protagónico, sale a escena y retorna a la vida, a través de la actuación dramática.

Dueño de una capacidad histriónica emotiva e impactante, Bertold será un despojo humano, pero no ha perdido su voz ni su palabra, siendo capaz de estremecer y encandilar al público con ella y con sus perturbadoras ideas, manipulando al numeroso auditorio a través de constantes improvisaciones que camuflan una simbólica disertación sediciosa.

“Leche de madre” es una pieza teatral que aparenta ser un metafórico retrato del supremo sistema dominante, pero su real fascinación en la concurrencia, que se multiplica cada día para contemplar su representación, descansa en el poder subversivo de su sensitivo discurso, escenificado por marionetas vivientes, llevando la degradación del hombre a un severo e intolerable extremo de ignominia inverosímil.

A su vez la función escénica produce una identificación inconsciente entre estos títeres humanos sin voluntad, que dependen mecánicamente de una compleja maquinaria que mueve sus hilos, de acuerdo a una programación previa, para lograr desplazarse; robotizados y carentes de autonomía ante la población espectadora. Una población resignadamente sometida bajo el poder de una amenazadora burocracia tiránica, en una sombría urbe industrial, gris y siniestra, que finalmente termina estallando descontrolada de una fuerte ira y furor contenidos.

Cobra evidente presencia el icono cultural de Bertold Bretch, dramaturgo anti burgués, enfrentado a una forma teatral que considera lúdica y superflua. Es un célebre representante del arte comprometido, aquel que se propone inducir al individuo a reflexionar sobre lo que ocurre en la crítica realidad diaria y a partir de una toma de conciencia en el espectador, iniciar un proceso de cambio de mentalidad que terminaría transformando el mundo. Es el perturbador rol social del arte cuyo deber ansia alterar a la sociedad.

También es un relato anti utópico digno de la peor pesadilla orwelliana, sobre el aterrador destino de nuestra civilización, cuyo funcionamiento fabril depende de sus reservas energéticas no renovables y la temible sombra de su escasez que nos amenaza con una crisis catastrófica mundial, y también, especialmente, sobre sus habitantes, engranajes inmersos en un enajenante sistema, donde solo obtienen valía en relación a su eficaz desempeño en la compleja cadena productiva, cosificando al hombre como un simple dispositivo viviente.

Gabriel Ippoliti influenciado artísticamente por el gran Enki Bilal, no en el estilo pictórico del dibujo, pero si en la visón del mundo representado, en la develación de las imágenes del futuro universo posible. Ipolitti consigue un hermoso esteticismo gráfico, una atmosfera ocre, recubierta y matizada de una tonalidad herrumbre casi insuperable, en las viñetas modeladas con gamas que sugieren un estancado deterioro. Impresiona su destreza en el dominio del color. Es un modelado estilo realista, plásticamente sugestivo, que guarda estrecha relación grafica con la descripción discursiva del alienante futuro revelado por Diego Agrimbau.

La Burbuja de Bertold es el álbum que marcó el explosivo inicio de la consagración internacional de Diego Agrimbau y Gabriel Ippoliti y la primera parte de la trilogía Último Sur. Con él nos enfrentamos a un provocador y peculiar relato desbordante de talento, donde sus autores sumergiéndose en los intrincados universos de la ciencia ficción, plantean severas y vigentes observaciones sobre la problemática realidad actual y los peligros de un alarmante futuro. Un futuro no tan lejano que nos aguarda, menos ficticio y más real de lo que nos imaginamos en nuestros próximos años, cuando el porvenir nos alcance y ya no exista solución posible para remediarlo.

Nota: Consultar otras reseñas sobre la obra de Diego Agrimbau


miércoles, 5 de mayo de 2010

Los recomendados: 1811, de Robin Wood y Roberto Goiriz


Por Gabriel Zárate

1811: Con guión de Robín Wood y dibujos de Roberto Goiriz este álbum ha sido editado en diciembre del 2009 por encargo por la Comisión Nacional del Bicentenario en conmemoración de los 200 años de la Independencia del Paraguay.

La ciudad de Asunción, capital de la Intendencia del Paraguay es el escenario principal donde se sitúa está documentada recreación histórica, sobre el fundacional origen de la emancipación paraguaya, el nombramiento de la Junta de Gobierno en 1811 que dará inicio a su autonomía política y el trágico destino final de sus próceres.

Las graves noticas llegadas desde Europa sobre la invasión militar napoleónica a España y la deposición y cobarde huida del Rey Fernando VII, despiertan incertidumbre e inseguridad entre los principales criollos paraguayos, por el perplejo futuro gubernamental de las colonias hispanas, y por su propio futuro como hombres que aspiran a conseguir derechos propios. En Buenos Aires, un Cabildo abierto declara la independencia y envía de inmediato un ejército al mando del prócer argentino Manuel Belgrano para deponer al Gobernador español de Asunción y anexar el Paraguay a su territorio.

Relato trascendental centrado en las luchas de independencia hispanoamericanas, que empiezan como enfrentamientos militares entre los propios criollos sudamericanos y su rápida toma de conciencia, de ser íntegramente distintos a los españoles, debido a una larga e indignante tradición de ser tratados siempre despectivamente, como seres inferiores en sus propias tierras, lo que finalmente los terminara empujando en la búsqueda de su correspondiente autonomía.

Desde el preámbulo de la independencia, se retrata en toda su magnitud la figura del mítico y polémico José Gaspar Francia, el verdadero artífice cerebral de la sublevación, como un hombre maquiavélicamente lucido y calculador, férreo de espíritu y con las ideas claras respecto al futuro del Paraguay y de América Hispana. Lector de Rousseau y seguidor de la revolución francesa y la independencia norteamericana, es el autentico líder ideológico y cabecilla natural de la emancipación paraguaya, con el pleno consenso de los principales caudillos militares, eclesiásticos y civiles guaraníes y con la aguda conciencia intuitiva que el indiscutible momento justo de la liberación ha llegado.

Marcando el retorno de las publicaciones de Robín Wood a Sudamérica, 1881 carece de las agobiantes y superfluas frases con que sus esplendidos relatos publicados en la Editorial Columba estaban sobrecargados, por la ávida estrategia comercial y la torpe exigencia a los creadores de parte de los editores responsables. Hoy, con mayor libertad estética para desarrollar su obra, Robín Wood agiliza las acciones en base al empleo de diálogos concisos y precisos, modernizando su realista y dramática forma de narrar.

Roberto Goiriz aporta la dureza de su trazo, que talla enérgicamente los rostros de aquellos aguerridos hombres fundadores de una nación, simbolizando su vigoroso espíritu épico. Aparte de una correcta recreación histórica, su dibujo cobra una peculiar vida cuando retrata la imponente naturaleza paraguaya. Dibujante de dilatada y prestigiosa trayectoria, el más importante de su país, sostiene una exitosa experiencia de trabajo conjunta con Robín Wood para el público lector europeo, lo que los convierte, en el dúo historietístico más talentoso del Paraguay.

Es peculiar encontrar una historieta histórica que lleve un prologo del propio Presidente de la nación (Fernando Lugo), lo que demuestra el considerable valor de la historieta como un medio legitimo para transmitir información instructiva que contribuya no solo al deleite y placer estético de sus lectores, sino también a la educación de un pueblo, sin perder la exigente calidad que requiere una obra con notoria valía artística.

Educación y cultura van de la mano y la historieta demuestra ser un soporte adecuado para conseguirlo exitosamente.

Nota: Desde Lima, un agradecimiento especial a Andrés Accorsi, responsable y promotor de la distribución y difusión de 1811 en Buenos Aires.

viernes, 30 de abril de 2010

Los recomendados: Calle de la estación, 120; por Leo Malet y Jacques Tardi


Por Gabriel Zárate

Calle de la estación, 120: Basada en la obra homónima (1942) del escritor francés de novela negra Léo Malet cuya adaptación fue llevada al comic con gran éxito y publicada en 1988 con dibujos de Jacques Tardi, ha sido reeditada recientemente por Norma Editorial el 2009.

La saga novelesca del detective Néstor Burma, se inicia con este policial ambientado durante la ocupación militar alemana en la segunda guerra mundial y el repudiable trasfondo colaboracionista de la vergonzosa Francia de Vichy, encabezado por el anciano Mariscal Pétain.

Estando preso en un campo de concentración alemán para prisioneros de guerra, Néstor Burma conoce a un sujeto trastornado, de nombre desconocido, que ha perdido todo rastro de memoria y que en su momento de agonía lo llama antes de expirar y le susurra: “Dígale a Helen: Calle de la estación 120” (Paris). Su agencia detectivesca “Fiat Lux” está paralizada por la guerra y el mismo fue movilizado para el combate, pero su agudo olfato de investigador lo obsesiona con el peculiar misterio de un traumatizado hombre amnésico, cuya autentica identidad es un enigma y sus palabras finales un secreto develado en el umbral de la muerte.

Repatriado y trasladado luego a Lyon, en la estación del tren Néstor Burma contempla caminar a su antiguo asistente Robert Colomer, quien al reconocer su llamado, corre con urgencia para hablar con su antiguo jefe, siendo abaleado mortalmente en ese preciso momento, pero antes de caer, alcanza a decirle: “Calle de la estación, 120”. La fugaz aparición de una hermosa joven con similar apariencia física a una popular actriz de cine completara el inicio de esta enigmática historia.

Néstor Burma emprenderá la peligrosa aventura de descifrar el sentido oculto de aquella insondable frase, en una oscura ciudad, Lyon, la mayor del territorio francés no ocupado, que simboliza el escenario de oprobio de una época, el duro invierno de crudo y lacerante acero en que está envuelta Francia, reflejado en las solitarias calles, frías y abatidas, empapadas de tristeza. La constante neblina turbadora y los embusteros afiches de una propaganda fascista con el rostro cómplice de Pétain que inundan las paredes de la gran urbe. Un ambiente gélido y de resignada ignominia, resaltada por los tonos grises y opresivos de las imágenes, nos envuelven en un clima sombrío que marca la grave crisis moral interna del país galo: El sumiso desanimo generalizado y el deleznable sometimiento tras la invasión nazi.

Acompañado de su pintoresca pipa, Néstor Burma responde al modelo del héroe cínico y romántico, de marcada influencia por el policial americano. Un hombre aparentemente duro e irónico, que se muestra indiferente y escéptico ante los demás pero con una sólida escala de valores, donde tiene claramente definida su noción del bien y no duda en arriesgarse por ella llegado el momento. Su estrategia es la evasión sistemática y la mentira reiterada para ocultar lo que realmente piensa ante los demás, aparte de una percepción despectiva de los policías por su incorregible torpeza Con su imagen impasible y calmada; su mirada serena y reflexiva, le da un ritmo pausado al desenvolvimiento de las acciones que se complejizan constantemente con las nuevas encrucijadas que se van sucediendo.

Con un criptograma por resolver, enlazado a la misteriosa frase, se presenta en el relato un desfile de diversos y variados personajes en esta compleja intriga policial. El caso se convierte en un mosaico de acontecimientos en los que se ve envuelto Néstor Burma, pero siempre atenuados por su contemplación sosegada, convirtiendo la historia en una narración centrada en su trasfondo: la desmoralizante atmósfera gris y corrompida del contexto político y social que se vive en la sumisa y deprimente Francia invadida.

Desmovilizado, es devuelto a su ciudad de origen. Néstor Burma viaja de retorno a Paris, donde transcurre el complejo desenlace de la narración y se vislumbra a su paso los campos para judíos, la apabullante difusión de propaganda antisemita, la milicia alemana en la capturada capital poblada de banderas nazis, viviéndose además el peligro habitual de la terrible guerra con los mortales bombardeos de la aviación inglesa.

Es una constante a lo largo de su obra, el deleite documental de Tardi en la recreación de la incomparable arquitectura francesa. La plasmación en viñetas de las imágenes de la Francia habitual (Lyon y Paris). Discurren los planos visuales reflejando la ciudad al mínimo detalle. La fijación, con prolijidad, en las escenas cotidianas que se suceden inmutables, las calles invariablemente húmedas envueltas en un frio clima opresivo, siempre distanciadas por la mesurada e inalterable mirada impávida de Néstor Burma.

Es el primero de los 34 libros sobre Néstor Burma, novela escrita en plena guerra por Léo Malet (1909-1996) juvenil colaborador en publicaciones anarquistas, antiguo surrealista amigo de André Bretón, encarcelado en Alemania durante la guerra y uno de los fundadores de la novela negra en Francia. Adaptada y dibujada por Jacques Tardi, maestro de la historieta europea contemporánea, que alcanza con Calle de la estación, 120 uno de sus picos más elevados, convirtiéndola en un autentico clásico imprescindible del comic de fines de siglo XX.

domingo, 11 de abril de 2010

Rubén Sáez en breve paso fugaz por Lima


Por Gabriel Zárate

El mes de marzo Rubén Sáez, radicado en Barcelona, visito brevemente el Perú urgido por delicadas razones familiares que lo mantuvieron plenamente ocupado durante sus escasos días de estadía en Lima.

No hubo mayor tiempo para ver a los numerosos amigos del Club Nazca de la Historieta que siempre le guardan un inestimable aprecio, pero la excelente noticia de esta corta estadía son las fructíferas conversaciones que mantuvo Rubén con Benjamín Corzo para el valioso rescate de Vida Mundana por Ediciones Contracultura, la tira diaria de humor publicada en el diario Paginas Libres a inicios de los noventas por Rubén, que marcó el inicio de su trayectoria como artista gráfico profesional. Gran acierto de Benjamín Corzo en su meritoria tarea de editor.

Todos recordamos a Rubén como el más talentoso dibujante de los jóvenes que a fines de los ochentas formaban parte del Club Nazca de la Historieta y su mayor promesa artística (seguido por los también noveles Carlos Castellanos y Roger Galván).

Luego de muchos años de trabajar en el Perú como ilustrador gráfico para Editorial Santillana (entre el 1993 y el 2006), de ser colaborador del gran historietista peruano Juan Acevedo y alternar su labor con los más diversos encargos de ilustración, Rubén decide dar el salto internacional. Primero se traslada seis meses a vivir en Nueva York y a finales del 2006 viaja a residir en Barcelona, donde se contacta con Editorial La Cúpula y casi de inmediato se convierte en colaborador habitual de Kiss Comics, publicando la serie "Relatos Morales", que a su vez alterna con la elaboración de una novela grafica también para Editorial La Cúpula, y con encargos de pinturas a la acuarela y otras técnicas de temática homoerótica. Rubén tiene todas las condiciones para triunfar en el exigente medio europeo y su éxito también será el orgullo compartido por todos veteranos miembros del Club Nazca de la Historieta, que lo conocimos desde sus inicios y admiramos su enorme competencia plástica.

Para finalizar una anécdota que Mario Luccioni me contó en forma reservada en su momento (mantenida en silencio durante los últimos veinte años) y que revela la precoz capacidad de Rubén para el dibujo. En verano de 1990 cuando Mario viajo a Cuba y conoció al gran Alberto Breccia, le enseñó los trabajos de algunos de los muchachos del Club Nazca de la Historieta y el viejo Breccia después de revisarlos contestó: ¡Están en pañales! Pero cuando vio los dibujos de Rubén dijo: ¡Esté no esta tan en pañales! Hizo un par de apreciaciones técnicas y algunas sugerencias, sin embargo en 1990 fue Rubén Sáez el único joven dibujante peruano que aprobó el examen del feroz y genial maestro Alberto Breccia, quien era considerado en ese momento el mejor dibujante de historietas del mundo.

Rubén ha iniciado en Barcelona su peculiar conquista de Europa, alcanzando un espacio de libertad plena para desarrollar una obra de temática y de carácter personal.

Le sobra el talento artístico para conseguirlo.

jueves, 8 de abril de 2010

"El lector de historietas" en “La nuez”


Por Javier Prado Bedoya

Gabriel Zárate lee historietas desde muy niño como muchos de los que formaron el Club Nazca de la Historieta en sus orígenes. Gabriel tiene además una memoria fotográfica para recordar hechos, textos y situaciones y más de una vez me ha sorprendido corrigiendo mis recuerdos, con datos y circunstancias que yo había olvidado por completo, otra virtud suya es manejar muy bien el análisis de textos, desde su blog "El lector de historietas" uno podrá encontrar su apreciación, apasionada a veces, de los comics que ha ido leyendo, además de muy buenas entrevistas a varios autores. Pero hoy los dejamos con algún extracto de la crónica de Gabriel sobre el encuentro que un grupo de integrantes del Club Nazca sostuvieron con el maestro Alberto Breccia, realmente imperdible.

http://ellectordehistorietas.blogspot.com/2009/12/por-gabriel-zarate-en-1990-se-realizo.html

Domingo 4 de abril del 2010.

domingo, 4 de abril de 2010

Los recomendados: Light & Bold, de Carlos Trillo y Jordi Bernet


Por Gabriel Zárate

Light & Bold: Publicado inicialmente por Toutain en 1996, con guión de Carlos Trillo y dibujos del catalán Jordi Bernet. Reeditado recientemente por Ediciones Glenat el 2008.

Una rubia espléndidamente hermosa, imposible de pasar desapercibida, que impresiona por su peligrosa e infartante belleza y un gigante corpulento de aterrador aspecto por su fortaleza descomunal, pero que esconde una frágil sensibilidad y una conmovedora soledad detrás de su brutal imagen de matón desalmado, son los protagonistas de esta esperpéntica y singular historia de amor.

En medio de una temible conjura internacional que mediante un grave atentado político buscaba reactivar las hostilidades Occidente-Oriente en las postrimerías de la Guerra Fría, Light y Bold son dos extrañas piezas de un pérfido ajedrez de poder y corrupción que incluye a una mafia de inescrupulosos traficantes de armas enfrentados a agentes de la CIA, quienes emplean un espionaje de métodos brutales en el contexto de la agonizante bipolaridad.

Figuras antagónicas y complementarias, donde para Light el contrapunto de su turbadora belleza es ser gélida de sentimientos y además de recibir un salvaje y torturador entrenamiento para convertirla en un inhumano ser, insensible al dolor e indiferente a las emociones. Bold es un bestial gorila de apariencia atroz, empleado para realizar el trabajo sucio, careciendo de compasión en su despiadada labor, pero con un corazón dolido por el árido desamor. Es el fortuito encuentro de dos peculiares seres solitarios y errantes, con una desenfrenada atracción casi instantánea, por sus propias necesidades de cariño y protección. Ambos sufren una inmediata y apasionada conjunción marcada por la carencia al fin resuelta en la imagen y figura del otro.

Bold con su indumentaria de traje cruzado y Light, con el garbo, la desenvoltura y la apariencia que recuerda a las divas fatales del film noir de los años cuarentas, son ambos personajes un peculiar homenaje de los autores a la obra de los grandes dibujantes clásicos americanos como Frank Robbins y Milton Caniff. Incluso Stuart Lester (el venable agente de la CIA) toma el idéntico rostro y la apariencia del popular Buzz Saywer del gran Roy Crane. Jordi Bernet es un gran coleccionista de originales de estos geniales historietistas norteamericanos y esboza la constante presencia de claves de interpretación y sentido en su personal dibujo. “Me gustaría haberme compenetrado con un tipo de lector de un cierto nivel que sepa ver la lectura que hay en el dibujo, aparte de la lectura que hay en el guión”.

La trastornadora sensualidad entremezclada con la bárbara brutalidad en una historieta salvajemente paródica, donde la mirada del ausente narrador que participa como singular testigo ocular, atenúa con miedo y sarcasmo la temiblemente oscura historia que describe. La desgarradora ternura y enceguecida desesperación de Bold por Light, quien estallara repentinamente como el héroe salvador, marcará el desenlace de este grotesco y tórrido relato de lascivo amor, que replantea con extravagancia y originalidad el conocido cuento de “La bella y la bestia”.

“Light & Bold tenía cierta poesía brutal en esa recreación de La Bella y la Bestia en clave de violenta historia de amor. Tenía un narrador en off, Light & Bold, que estaba asqueado de lo que se veía obligado a contar. Bold fue uno de los personajes más personales y diferentes que dibujó Bernet.” (2)

(1)Javier Mesón. “Busco quien vea la lectura que hay en el dibujo”: Entrevista a Jordi Bernet. ABCD LAS ARTES Y LAS LETRAS. N 878. 2008.

(2)Manuel Barrero. “La metáfora como arma: Entrevista a Carlos Trillo.” Tebeosfera. 2002.