POR SILVIA AYUSO (El País. España)
París - 24 MARZO 2020
Astérix y Obélix se han quedado
huérfanos. Sobre todo, Obélix, el chouchou, el preferido, de Albert
Uderzo, creador junto con René Goscinny de los dos galos más famosos
de la historia y del planeta. El dibujante ha fallecido este martes en su casa
en París, a los 92 años, de “una crisis cardiaca sin relación
con el coronavirus”, se ha visto obligada a precisar su familia en estos
tiempos de epidemia mundial.
Hacía casi una década que Uderzo
(Fismes, Marne, 1927) entregó el destino de la aldea gala que había
asumido en solitario tras la muerte del guionista y compañero de aventuras y
cómics Goscinny en 1977 a Didier Conrad y Jean-Yves
Ferri, autores de los últimos cuatro álbumes de Astérix. “Confiar
Astérix me desgarró un poco”, reconoció a Le Parisien a finales de 2018,
en una de las últimas entrevistas que concedió. No es de extrañar. El pequeño
guerrero de rubios bigotes y su orondo amigo pelirrojo repartidor de menhires
marcaron su vida durante más de seis décadas, desde que nacieron de sus lápices
y de la mente de su amigo y guionista Goscinny una calurosa tarde de
verano de 1959 en el salón de su vivienda social en Bobigny, en
las afueras de París. Nadie entonces imaginaba que esos personajes
publicados inicialmente en la revista Pilote traspasarían lenguas,
culturas y generaciones, como lo demuestran los más de 380 millones de
ejemplares vendidos en 111 idiomas y dialectos.
¿El secreto de su éxito? Ni él mismo
estaba seguro. “Es como si me preguntan por la receta de la poción mágica”,
bromeó Uderzo en el diario parisino. Astérix y Obélix es
un cómic transgeneracional, tiene un espíritu independiente. "Reconozco
que jamás he conseguido explicarme este éxito. ¡Nunca pensé que duraría tanto!”.
René Goscinny decía: ‘Parecemos idiotas que no saben lo que han fabricado’.
Pero no habríamos logrado nada sin trabajo. El éxito es, ante todo, horas y
horas de trabajo”, sentenció.
De eso sabía Uderzo un buen
rato. Autodidacta y amante de los personajes de Walt Disney, desde muy
pequeño este hijo de inmigrantes italianos supo que quería ser dibujante,
aunque la Segunda Guerra Mundial retrasó sus planes. Sin embargo, tras
el conflicto bélico, Uderzo se mete de lleno en el mundo del cómic y
crea sus primeros personajes: Flamberge, Clopinard, Zartan o
Belloy el Invulnerable…, que poco a poco van afinando su estilo hasta
hacerlo inconfundible, especialmente esos héroes de nariz rechoncha y que
parecen “inflados con helio”, como solía decir con cariño de sus creaciones,
especialmente Obélix.
Tras la guerra, Uderzo trabaja como
dibujante para France Dimanche y también para dos agencias de prensa, World
Press e International Press, donde se encontrará con otros futuros
grandes nombres del cómic francés, como Jean-Michel Charlier o Victor
Hubinon. En 1951 propicia también el encuentro con alguien que
marcará su destino, René Goscinny. “Yo tengo 24 años, él 25 y
queremos rehacer el mundo con toda la inconsciencia y toda la audacia de
nuestra juventud”, escribió Uderzo en su autobiografía, publicada en
2008 bajo el título Albert Uderzo se cuenta.
Junto con Goscinny y otros
compañeros fundará, ocho años más tarde, la revista Pilote. En la página
20 de su primer número, el 29 de octubre de 1959, aparecen las primeras
viñetas de Las aventuras de Astérix el galo. El éxito de ventas, 300.000
ejemplares vendidos el primer día, era una promesa de lo que estaba por venir.
En 1977, sin embargo, llega el
gran golpe, personal y profesional. Su compañero y amigo, Goscinny,
muere a los 51 años durante una prueba de resistencia en un chequeo de salud.
Tras el duelo, Uderzo toma una decisión que generó cierta polémica entre
los fans que querían que la serie terminase pero que no le restó un ápice de su
éxito comercial: asumir íntegramente —diseño y guion— la serie de Astérix,
para lo que crea la editorial Albert René. El éxito ininterrumpido le
acabó dando la razón. Solo la entrega 35, la primera sin ninguno de los
creadores originales, vendió 5 millones de copias en Francia. En España
toda la serie ha pasado de los 24 millones.
“Al final, solo la edad pudo con sus
ganas de seguir dibujando. “Ya no tengo la mano para ello y eso me aflige”,
reconocía, según recuerda Le Monde. Aunque no pudiera dibujar más, tuvo,
hasta el final, la última palabra sobre Astérix y Obélix. Una de
las últimas ideas que validó Uderzo fue la del “malo” del penúltimo
álbum de sus sucesores Ferri y Conrad. Era Coronavirus, el
campeón de las carreras de carro romanas al que se enfrentaron Astérix y
Obélix en “Astérix en Italia”. El auriga no pudo con los
irreductibles galos. Tampoco ha sido el virus del mismo nombre —casualidades de
la vida— el que ha acabado con el padre de los héroes de varias generaciones”. (El
País. España)