viernes, 30 de abril de 2010

Los recomendados: Calle de la estación, 120; por Leo Malet y Jacques Tardi


Por Gabriel Zárate

Calle de la estación, 120: Basada en la obra homónima (1942) del escritor francés de novela negra Léo Malet cuya adaptación fue llevada al comic con gran éxito y publicada en 1988 con dibujos de Jacques Tardi, ha sido reeditada recientemente por Norma Editorial el 2009.

La saga novelesca del detective Néstor Burma, se inicia con este policial ambientado durante la ocupación militar alemana en la segunda guerra mundial y el repudiable trasfondo colaboracionista de la vergonzosa Francia de Vichy, encabezado por el anciano Mariscal Pétain.

Estando preso en un campo de concentración alemán para prisioneros de guerra, Néstor Burma conoce a un sujeto trastornado, de nombre desconocido, que ha perdido todo rastro de memoria y que en su momento de agonía lo llama antes de expirar y le susurra: “Dígale a Helen: Calle de la estación 120” (Paris). Su agencia detectivesca “Fiat Lux” está paralizada por la guerra y el mismo fue movilizado para el combate, pero su agudo olfato de investigador lo obsesiona con el peculiar misterio de un traumatizado hombre amnésico, cuya autentica identidad es un enigma y sus palabras finales un secreto develado en el umbral de la muerte.

Repatriado y trasladado luego a Lyon, en la estación del tren Néstor Burma contempla caminar a su antiguo asistente Robert Colomer, quien al reconocer su llamado, corre con urgencia para hablar con su antiguo jefe, siendo abaleado mortalmente en ese preciso momento, pero antes de caer, alcanza a decirle: “Calle de la estación, 120”. La fugaz aparición de una hermosa joven con similar apariencia física a una popular actriz de cine completara el inicio de esta enigmática historia.

Néstor Burma emprenderá la peligrosa aventura de descifrar el sentido oculto de aquella insondable frase, en una oscura ciudad, Lyon, la mayor del territorio francés no ocupado, que simboliza el escenario de oprobio de una época, el duro invierno de crudo y lacerante acero en que está envuelta Francia, reflejado en las solitarias calles, frías y abatidas, empapadas de tristeza. La constante neblina turbadora y los embusteros afiches de una propaganda fascista con el rostro cómplice de Pétain que inundan las paredes de la gran urbe. Un ambiente gélido y de resignada ignominia, resaltada por los tonos grises y opresivos de las imágenes, nos envuelven en un clima sombrío que marca la grave crisis moral interna del país galo: El sumiso desanimo generalizado y el deleznable sometimiento tras la invasión nazi.

Acompañado de su pintoresca pipa, Néstor Burma responde al modelo del héroe cínico y romántico, de marcada influencia por el policial americano. Un hombre aparentemente duro e irónico, que se muestra indiferente y escéptico ante los demás pero con una sólida escala de valores, donde tiene claramente definida su noción del bien y no duda en arriesgarse por ella llegado el momento. Su estrategia es la evasión sistemática y la mentira reiterada para ocultar lo que realmente piensa ante los demás, aparte de una percepción despectiva de los policías por su incorregible torpeza Con su imagen impasible y calmada; su mirada serena y reflexiva, le da un ritmo pausado al desenvolvimiento de las acciones que se complejizan constantemente con las nuevas encrucijadas que se van sucediendo.

Con un criptograma por resolver, enlazado a la misteriosa frase, se presenta en el relato un desfile de diversos y variados personajes en esta compleja intriga policial. El caso se convierte en un mosaico de acontecimientos en los que se ve envuelto Néstor Burma, pero siempre atenuados por su contemplación sosegada, convirtiendo la historia en una narración centrada en su trasfondo: la desmoralizante atmósfera gris y corrompida del contexto político y social que se vive en la sumisa y deprimente Francia invadida.

Desmovilizado, es devuelto a su ciudad de origen. Néstor Burma viaja de retorno a Paris, donde transcurre el complejo desenlace de la narración y se vislumbra a su paso los campos para judíos, la apabullante difusión de propaganda antisemita, la milicia alemana en la capturada capital poblada de banderas nazis, viviéndose además el peligro habitual de la terrible guerra con los mortales bombardeos de la aviación inglesa.

Es una constante a lo largo de su obra, el deleite documental de Tardi en la recreación de la incomparable arquitectura francesa. La plasmación en viñetas de las imágenes de la Francia habitual (Lyon y Paris). Discurren los planos visuales reflejando la ciudad al mínimo detalle. La fijación, con prolijidad, en las escenas cotidianas que se suceden inmutables, las calles invariablemente húmedas envueltas en un frio clima opresivo, siempre distanciadas por la mesurada e inalterable mirada impávida de Néstor Burma.

Es el primero de los 34 libros sobre Néstor Burma, novela escrita en plena guerra por Léo Malet (1909-1996) juvenil colaborador en publicaciones anarquistas, antiguo surrealista amigo de André Bretón, encarcelado en Alemania durante la guerra y uno de los fundadores de la novela negra en Francia. Adaptada y dibujada por Jacques Tardi, maestro de la historieta europea contemporánea, que alcanza con Calle de la estación, 120 uno de sus picos más elevados, convirtiéndola en un autentico clásico imprescindible del comic de fines de siglo XX.

domingo, 11 de abril de 2010

Rubén Sáez en breve paso fugaz por Lima


Por Gabriel Zárate

El mes de marzo Rubén Sáez, radicado en Barcelona, visito brevemente el Perú urgido por delicadas razones familiares que lo mantuvieron plenamente ocupado durante sus escasos días de estadía en Lima.

No hubo mayor tiempo para ver a los numerosos amigos del Club Nazca de la Historieta que siempre le guardan un inestimable aprecio, pero la excelente noticia de esta corta estadía son las fructíferas conversaciones que mantuvo Rubén con Benjamín Corzo para el valioso rescate de Vida Mundana por Ediciones Contracultura, la tira diaria de humor publicada en el diario Paginas Libres a inicios de los noventas por Rubén, que marcó el inicio de su trayectoria como artista gráfico profesional. Gran acierto de Benjamín Corzo en su meritoria tarea de editor.

Todos recordamos a Rubén como el más talentoso dibujante de los jóvenes que a fines de los ochentas formaban parte del Club Nazca de la Historieta y su mayor promesa artística (seguido por los también noveles Carlos Castellanos y Roger Galván).

Luego de muchos años de trabajar en el Perú como ilustrador gráfico para Editorial Santillana (entre el 1993 y el 2006), de ser colaborador del gran historietista peruano Juan Acevedo y alternar su labor con los más diversos encargos de ilustración, Rubén decide dar el salto internacional. Primero se traslada seis meses a vivir en Nueva York y a finales del 2006 viaja a residir en Barcelona, donde se contacta con Editorial La Cúpula y casi de inmediato se convierte en colaborador habitual de Kiss Comics, publicando la serie "Relatos Morales", que a su vez alterna con la elaboración de una novela grafica también para Editorial La Cúpula, y con encargos de pinturas a la acuarela y otras técnicas de temática homoerótica. Rubén tiene todas las condiciones para triunfar en el exigente medio europeo y su éxito también será el orgullo compartido por todos veteranos miembros del Club Nazca de la Historieta, que lo conocimos desde sus inicios y admiramos su enorme competencia plástica.

Para finalizar una anécdota que Mario Luccioni me contó en forma reservada en su momento (mantenida en silencio durante los últimos veinte años) y que revela la precoz capacidad de Rubén para el dibujo. En verano de 1990 cuando Mario viajo a Cuba y conoció al gran Alberto Breccia, le enseñó los trabajos de algunos de los muchachos del Club Nazca de la Historieta y el viejo Breccia después de revisarlos contestó: ¡Están en pañales! Pero cuando vio los dibujos de Rubén dijo: ¡Esté no esta tan en pañales! Hizo un par de apreciaciones técnicas y algunas sugerencias, sin embargo en 1990 fue Rubén Sáez el único joven dibujante peruano que aprobó el examen del feroz y genial maestro Alberto Breccia, quien era considerado en ese momento el mejor dibujante de historietas del mundo.

Rubén ha iniciado en Barcelona su peculiar conquista de Europa, alcanzando un espacio de libertad plena para desarrollar una obra de temática y de carácter personal.

Le sobra el talento artístico para conseguirlo.

jueves, 8 de abril de 2010

"El lector de historietas" en “La nuez”


Por Javier Prado Bedoya

Gabriel Zárate lee historietas desde muy niño como muchos de los que formaron el Club Nazca de la Historieta en sus orígenes. Gabriel tiene además una memoria fotográfica para recordar hechos, textos y situaciones y más de una vez me ha sorprendido corrigiendo mis recuerdos, con datos y circunstancias que yo había olvidado por completo, otra virtud suya es manejar muy bien el análisis de textos, desde su blog "El lector de historietas" uno podrá encontrar su apreciación, apasionada a veces, de los comics que ha ido leyendo, además de muy buenas entrevistas a varios autores. Pero hoy los dejamos con algún extracto de la crónica de Gabriel sobre el encuentro que un grupo de integrantes del Club Nazca sostuvieron con el maestro Alberto Breccia, realmente imperdible.

http://ellectordehistorietas.blogspot.com/2009/12/por-gabriel-zarate-en-1990-se-realizo.html

Domingo 4 de abril del 2010.

domingo, 4 de abril de 2010

Los recomendados: Light & Bold, de Carlos Trillo y Jordi Bernet


Por Gabriel Zárate

Light & Bold: Publicado inicialmente por Toutain en 1996, con guión de Carlos Trillo y dibujos del catalán Jordi Bernet. Reeditado recientemente por Ediciones Glenat el 2008.

Una rubia espléndidamente hermosa, imposible de pasar desapercibida, que impresiona por su peligrosa e infartante belleza y un gigante corpulento de aterrador aspecto por su fortaleza descomunal, pero que esconde una frágil sensibilidad y una conmovedora soledad detrás de su brutal imagen de matón desalmado, son los protagonistas de esta esperpéntica y singular historia de amor.

En medio de una temible conjura internacional que mediante un grave atentado político buscaba reactivar las hostilidades Occidente-Oriente en las postrimerías de la Guerra Fría, Light y Bold son dos extrañas piezas de un pérfido ajedrez de poder y corrupción que incluye a una mafia de inescrupulosos traficantes de armas enfrentados a agentes de la CIA, quienes emplean un espionaje de métodos brutales en el contexto de la agonizante bipolaridad.

Figuras antagónicas y complementarias, donde para Light el contrapunto de su turbadora belleza es ser gélida de sentimientos y además de recibir un salvaje y torturador entrenamiento para convertirla en un inhumano ser, insensible al dolor e indiferente a las emociones. Bold es un bestial gorila de apariencia atroz, empleado para realizar el trabajo sucio, careciendo de compasión en su despiadada labor, pero con un corazón dolido por el árido desamor. Es el fortuito encuentro de dos peculiares seres solitarios y errantes, con una desenfrenada atracción casi instantánea, por sus propias necesidades de cariño y protección. Ambos sufren una inmediata y apasionada conjunción marcada por la carencia al fin resuelta en la imagen y figura del otro.

Bold con su indumentaria de traje cruzado y Light, con el garbo, la desenvoltura y la apariencia que recuerda a las divas fatales del film noir de los años cuarentas, son ambos personajes un peculiar homenaje de los autores a la obra de los grandes dibujantes clásicos americanos como Frank Robbins y Milton Caniff. Incluso Stuart Lester (el venable agente de la CIA) toma el idéntico rostro y la apariencia del popular Buzz Saywer del gran Roy Crane. Jordi Bernet es un gran coleccionista de originales de estos geniales historietistas norteamericanos y esboza la constante presencia de claves de interpretación y sentido en su personal dibujo. “Me gustaría haberme compenetrado con un tipo de lector de un cierto nivel que sepa ver la lectura que hay en el dibujo, aparte de la lectura que hay en el guión”.

La trastornadora sensualidad entremezclada con la bárbara brutalidad en una historieta salvajemente paródica, donde la mirada del ausente narrador que participa como singular testigo ocular, atenúa con miedo y sarcasmo la temiblemente oscura historia que describe. La desgarradora ternura y enceguecida desesperación de Bold por Light, quien estallara repentinamente como el héroe salvador, marcará el desenlace de este grotesco y tórrido relato de lascivo amor, que replantea con extravagancia y originalidad el conocido cuento de “La bella y la bestia”.

“Light & Bold tenía cierta poesía brutal en esa recreación de La Bella y la Bestia en clave de violenta historia de amor. Tenía un narrador en off, Light & Bold, que estaba asqueado de lo que se veía obligado a contar. Bold fue uno de los personajes más personales y diferentes que dibujó Bernet.” (2)

(1)Javier Mesón. “Busco quien vea la lectura que hay en el dibujo”: Entrevista a Jordi Bernet. ABCD LAS ARTES Y LAS LETRAS. N 878. 2008.

(2)Manuel Barrero. “La metáfora como arma: Entrevista a Carlos Trillo.” Tebeosfera. 2002.

miércoles, 31 de marzo de 2010

Entrevista a Andrés Lozano: “Hay una identidad distinta, es porque los viejos formatos ya caducaron” (2ª parte)




Por Gabriel Zárate
Grabación y Fotografía de Carlos Tovar

Trabajas para la Cúpula Ediciones de España. ¿Qué labor realizas en dicha editorial?

Es para Kiss Comics una revista erótica, tenemos muy buena relación de hace varios años, porque nos permiten hacer los guiones propios a pesar de que el género no es para todo público, es bastante tabú. Nos divertimos mucho porque a veces ponemos un guión reloco, personal, algo que se nos ocurre y decimos “esto no les va a gustar” y les gusta. Compramos un poco por ese lado pero lamentablemente por la crisis de España ahora ha mermado mucho el trabajo, hay menos encargos, publicamos tres veces por año, algo muy esporádico y últimamente estoy haciendo nada más que los grises, ya no hago guión, los guiones los hace Rovella, los dibujos Azamor y yo hago los grises y trato con el editor, pero me lleva menos tiempo hacer los grises.

Háblanos sobre RENCOR, el reciente trabajo ¿Cómo surgió el proyecto? ¿Quien la edita? ¿Cuando sale al mercado?

Estamos en un proceso muy lento en el sentido grafico: yo estoy lento pero el guionista está muy avanzado. El guión consta de 130 páginas, trata de Gardel que sobrevivió al accidente en Medellín y lo han transformado en vampiro, ese es el golpe de la historia, pero en realidad hay una historia mucho más profunda respecto a lo que tiene que ver con el tango, la nostalgia, la oscuridad de los vampiros. Está todo muy mezclado, ''adornado'' con tangos y con situaciones de los años 30s. Con flashbacks de Gardel en la época que cantaba y con el presente de un Gardel vampiro, que en realidad se hace pasar por un imitador, para enganchar a los turistas en Buenos Aires. Es una historia en blanco y negro, el hecho de la parte gráfica puede llegar a ser más rápida de realizar obviamente. Es un libro que hace rato quiero hacer y el guionista Gonzalo Ventura escribió esta historia hace dos o tres años pero de todas manera es una historia muy intrincada, así que la estamos avanzado. La idea es editarla de forma independiente este año si es posible.

¿Qué nuevos proyectos historietísticos tienes en carpeta en este momento?

En este momento estoy trabajando como colorista para una editorial de EEUU, eso me quita mucho tiempo y también estoy publicando en COMIC.AR una revista nueva de Argentina http://www.comic-ar.com/ que bueno, pueden ver la página, allí sale el material y es una tira que se llama Los Crichos que es humorística y nada que ver con Rencor. En realidad me gusta hacer toda clase de historietas: erótico, de terror, infantil. La idea es hacer de todo un poco, siempre cuando el tiempo lo permita, siempre hay trabajo de animación, a veces salen encargos como fondista, que complica el hacer proyectos personales, pero es la idea.

Coméntanos sobre la EAH (escuela argentina de historieta), en qué consiste y sobre tu labor docente en ella ¿Cómo se inicio? ¿Cómo se despierta en ti la vocación por la enseñanza?
Se fue dando poco a poco, hace un tiempo dictaba clases particulares y en el 2008 me ofrecieron coordinar la EAH (Escuela Argentina de Historieta) y me gusto la idea. Como docente doy el curso de Ilustración (junto a Santiago Caruso) que no se enseñaba hace unos años. También un seminario de Color Digital, que despierta mucho entusiasmo entre los jóvenes alumnos. Y además de los cursos tradicionales como Historieta para chicos e Historieta y Manga, agregamos más cursos de interés como Story-board, Dibujo y Pintura, Modelado de Figuras, Modelo Vivo, Animación, Historieta Humorística. Se creó un lindo espacio para los alumnos y docentes, espero que continúe creciendo. Mucha gente de Latinoamérica se acerca a la EAH, incluida la gente del Perú. Si les interesa echar un vistazo, la Pagina de la Escuela es:

La generación tuya (Diego Agrimbau, Dante Ginevra, Juan Sáenz Valiente, Pablo Túnica, Leonardo Pietro) como se vincula con las de historietistas anteriores que les precedieron. ¿En qué se diferencian? ¿Percibes una continuidad o más bien una identidad distinta, propia?

Hay una identidad distinta, es porque los viejos formatos ya caducaron. No vamos a hacer historias de egipcios o de aventura o de género puntual como antes que habían ciertos canales puntuales de historieta, como por ejemplo el formato italiano de aventura, el formato francés mas introspectivo de autor, el formato norteamericano de superhéroes, como que ahora hay más libertad en ese sentido. Creo que los autores que nos precedieron tenían que fijarse antes en que estilo hacer un género, estaban más cerrados y ahora nosotros podemos ser músicos de jazz. Antes tenían que hacer rock, hacer folk, hacer un estilo puntual y ahora nosotros podemos ser músicos de jazz en el sentido de free jazz, hacer un estilo más loco, arriesgar, ser más libres, romper los formatos y que llame la atención de pronto por la historia. Lo clásico se encuentra por otro lado, pero no vamos a hacer historias de vaqueros, eso está claro, es raro que se encuentre eso en la historieta argentina que antes sobraban.

Por último: El interés por cultura peruana ¿Como aparece? ¿Qué fue aquello que te trajo al Perú?

Estoy investigando sobre los Incas para un guión que vengo escribiendo, pero cuento con muy poca documentación. En realidad sobre la cultura indígena, siempre empecé los guiones y nunca los termine porque necesitaba conseguir documentación real y no hay: no hay fotos, no hay libros, algunas culturas no escribían y no me gusta hacer algo histórico si no tengo base. Puedo inventar pero hasta allí, decir: hay platos voladores sobre una ciudad Maya, pero ¿qué ciudad Maya? ¿Cómo vivían? ¿Cómo se vestían? Es difícil conseguir documentación. De los Mayas es más sencillo que de los Incas y de algunas culturas precolombinas del Perú es más complicado. Mi intención es visitar museos e investigar un poco más como para generar alguna historia sobre los Incas que es un gran interés. Aparte había Incas en Argentina así que me siento conectado con la historia, a pesar que también es de Perú, de Bolivia, pero también de Argentina. Esa es además la idea del viaje al Perú.



viernes, 26 de marzo de 2010

Entrevista a Andrés Lozano: “Hay una identidad distinta, es porque los viejos formatos ya caducaron” (1ª parte)



Por Gabriel Zárate
Grabación y Fotografía de Carlos Tovar

De viaje por el Perú en este tórrido verano que ya culmina, el joven dibujante argentino Andrés Lozano estuvo en Lima hace algunas semanas. Tuvimos ocasión de conocerlo y conversar con él sobre su labor como dibujante, guionista animador y profesor. Aparte de revelarnos sus inicios, influencias y proyectos. Le auguramos un gran futuro a Andrés, a quien talento no le falta para destacar en el competitivo mundo del comic

Tu formación como dibujante ha sido muy precoz. Empezaste a los doce años estudiando en la EAH (escuela argentina de Historieta) con Alberto Pez, luego ilustración con Olivetti, por ultimo en Escuela de Bellas Artes Manuel Belgrano. Cuéntanos un poco de tu acercamiento al mundo de los comics, tus primeras lecturas y el momento en que decidiste convertirte en un dibujante de historietas.

Empezó con Condorito, con Mafalda, viendo en los kioscos esas revistas, pero a la vez con un cuaderno a los siete años, con personajes, creando mundos. Después en la misma primaria me auto editaba una revista escolar con entrevistas a los compañeros, con personajes, con historietas hechas por mí, guionadas por mi y eso despertó la idea de público-autor con mis propios compañeros. Entrevistaba a un compañero y me la fotocopiaba mi tío. A los diez años ya era un fanzinero, ya hacia historieta independiente. Pero después pensando quizá que quería profesionalizarme, seguía haciendo historieta independiente porque justo en el momento de profesionalizarme decayó el comic en Argentina. Yo fui siempre por la misma senda, fue desde muy chico.

La labor tuya oscila entre la animación y la historieta ¿cómo te acercaste a la animación? ¿La animación es una alternativa válida para los jóvenes dibujantes que no consiguen oportunidades de publicación en la industria editorial?

Si, en el momento en que empecé con la animación no había editoriales, estamos hablando del 2001, entonces si era una alternativa para empezar a trabajar. Entintando, no animando al principio, pero si participando de algo gráfico, estaba colaborando con un proyecto en ese momento. El proyecto importante era Mercano el marciano que es una película bastante independiente. El director es un amigo: Ayar b y se genero una amistad en lo que es la animación. Empecé a aprender dentro de esa producción, entonces me metí a una escuela que es el IDAC, una universidad gratuita de Argentina que da animación, allí empecé a estudiar puntualmente cada estilo de animación, recorte, el tradicional, stop motion. Experimentar y ver que me gustaba de la animación y empecé a crear cortos de autoría propia que lo hicimos con un grupo que se llamaba "La Secta edición", hicimos un corto que se llama Gorgonas que se puede ver en youtube, a la vez me puse a trabajar para productoras que trabajan para Disney. Empecé a meterme y a aflojar la mano de lo que tenía yo como dibujo realista, yo trazaba como realista y empecé a dibujar mas funny, más suelto, más caricaturesco, empecé a fundirme con otros estilos y me atraía el ver algo dibujado propio y movimiento, el sonido. Pero nunca me olvidaba de la historieta. Era un aparte de trabajo y una parte de mucho esfuerzo grupal y la parte grupal me interesa mucho.

¿Cuáles son las reales opciones para los dibujantes de tu generación ¿formarse pensando en algún día editar en Europa?

Y editar en Argentina ¿porque no? Si la idea es contundente, se presenta de una buena forma y tiene cierta promoción en la Argentina se puede llegar a editar de manera independiente y que venda algunos ejemplares. Si vos quieres cobrar por ese libro, haces el camino inverso: publicarlo primero en Europa y una vez que ya te lo pagaron lo publicas más barato en Argentina. Si tú quieres vivir de eso, primero afuera y después en Argentina. Hay que buscar la manera de que sean temas universales, que no sea localista, del país de afuera o de Argentina. Si hablo de tango, trato de que entiendan tanto en EEUU como en Europa. Como que uno amplia para todo público. Lo más abierto posible como para poder abarcar la mayoría de países, entonces de ahí uno puede empezar a circular por varios lugares del mundo con la misma idea.

¿Cuáles han sido tus principales influencias graficas tanto argentinas como extranjeras en la formación como dibujante?

Bueno Ariel Olivetti, y Ricardo Manco mis profesores, pero también cuando conocí lo que había antes de historietistas argentinos como Alberto Breccia y Oesterheld. También ahora me gusta mucho la pintura e incorporo eso a la historieta. Te hablo de Van Gogh, Gauguin, impresionismo, expresionismo, pintura Clásica del Renacimiento. Ya al ver cuadros los absorbo de una manera gráfica y eso lo puedo pasar a una historieta, a una portada. Mi investigación no trata de ver que se está haciendo actualmente sino que se hizo, en vez de ir para adelante y estar en el presente, que esta bueno lo que se está haciendo, voy para atrás: Renacimiento, ver cuadros, diseño, arte precolombino, todo tipo de influencias en el sentido artístico clásico. También me sirve para incorporar eso al diseño moderno. A nivel de historietas a mí siempre me gusto Katsuhiro Otomo (Akira) y Moebius y algunas cosas de Corben, muy puntuales, pero en general trato de mirar para atrás, basándome en lo que ya se hizo, que funcionó hace mucho tiempo y por algo funcionó tan bien.

Viviste los años duros de la crisis de inicio de la década en Argentina, con editoriales cerradas y jóvenes dedicados a la autoedición como única opción para publicar sus trabajos ¿Qué recuerdos tienes de esos años difíciles?

Fue más que nada cuando estaba en secundario, que empezaba a publicar fanzines y veía que algunos colegas que ya estaban para publicar profesionalmente pero seguían en el nivel de fanzines. Yo era muy joven para publicar profesionalmente y los que ya estaban para publicar seguían a mi nivel. Como que el techo de publicaciones era muy bajo no había forma que se edite un libro, no como ahora que está mejorando. Era muy difícil el tema de vender una revista independiente y un esfuerzo grande. Pero al ser adolescente no lo vi como algo tan difícil, creo que mis colegas si lo veían como difícil pues eran más grandes. El ser más joven me permitió aprender desde otro punto de vista: el de ser editor, desde armar una revista, ir a imprimirla y que salga mal impresa. Viví con todo lo que tiene que ver con ser un editor que no tiene porque padecerlo un dibujante que se sienta al tablero hace su historieta, la manda y se va a comer. Yo hacia la historieta, le ponía los diálogos, la editaba, hacia las películas, la mandaba imprimir, la armábamos. Después se generó una cuestión que no era bueno venderla sino regalarla. Era una revista que tenia publicidad, promocionábamos la historieta regalándola. Eso fue lo último que hicimos independiente, que fue en el 2006 la última edición, hasta que se complico, pero siempre auto editarse o ver publicado el trabajo de uno esta bueno hacerlo y no esperar a que alguien venga y te lo edite, sino decir: “Lo voy a hacer yo, a ver qué pasa”.

lunes, 22 de marzo de 2010

Los recomendados: As de Pique, de Ricardo Barreiro y Juan Giménez



Por Gabriel Zárate

As de Pique: Publicada en la revista Skorpio de Editorial Record entre 1977 y 1979 con guión de Ricardo Barreiro y dibujos de Juan Giménez, acaba de ser rescatado este inolvidable clásico setentero argentino por DOLMEN de España el reciente 2009.

Historieta bélica donde un colosal bombardero americano de gran envergadura, un B17 bautizado como As de Pique cuya base aérea de operaciones está situada en Inglaterra, será el pretexto que nos narre las diversas tribulaciones que deben afrontar un grupo de jóvenes pilotos en sus arriesgadas misiones aéreas, durante la segunda guerra mundial en el frente occidental, luchando contra los ejércitos alemanes del Tercer Reich.

Heredera de la tradición humanista de Héctor Germán Oesterheld, la historia renuncia explícitamente a cualquier enfoque unilateral de una visión maniquea de los grupos enfrentados en el conflicto militar y nos expone que el autentico “Mal” no es “el otro” al que se combate fieramente, sino es la desalmada guerra en sí misma, donde los hombres se encuentran atrapados sin otra alternativa que obedecer órdenes superiores, arriesgando sus vidas y matándose mutuamente: “La guerra es por definición de Ernie Pike-Oesterheld, la aventura que no tiene sentido. Porque no hay un Mal enfrente (el enemigo) sino que el Mal es la guerra misma, un error.”(1).

El piloto John Reed deambulando sobre las ruinas de Hamburgo reflexiona escuchando los ruegos de un padre que clama por desesperado auxilio para rescatar a su niña sepultada entre los escombros: “En qué clase de bestia me he convertido”. Son sus sensibles escrúpulos los que humanizan al aviador derribado y esa es la verdadera lucha singular del individuo contra una irracional guerra que acaba bestializando a los hombres: “La única victoria posible en esta batalla entonces es la interior, la que cada hombre libra dentro de sí mismo cuando entran en contradicción dos códigos: el deber y la lógica abstracta de la guerra contra el deber y la ética concreta de los sentimientos” (2)

Desde el primer capítulo queda claramente señalada la declaración de principios y la línea ideológica de los autores: “En la guerra suelen triunfar algunas naciones, pero los hombres siempre pierden”. Los reclutados son ciudadanos comunes, gente sencilla y modesta, que añoran con su pasada y domestica vida civil: la familia que extrañan, la novia que dejaron, la esposa y los hijos que temen no volver a ver, son sus reiteradas y angustiantes preocupaciones cotidianas de seres cuyo anhelo es sobrevivir.

La historieta nos describe los dolorosos dramas personales y humanos que viven los hombres durante un conflicto bélico de dimensiones infernales: La obsesión suicida por la venganza de un piloto alemán que responde a una intensa tragedia familiar. Una inglesa que recorre bares buscando aviadores ebrios pues tiene dos niños sin padre que debe alimentar. Un oficial herido y desangrándose cuyo esfuerzo está centrado en conducir su nave a la base británica para salvar a sus compañeros. Un heroico teniente alemán que lucha desesperadamente por la defensa de Dresde. Un prisionero que huye de un campo de concentración con la esperanza de alcanzar la frontera de la neutral de Suiza y que la pesadilla culmine. El constante sacrifico estéril de vidas que no alteran para nada el rumbo del conflicto armado.

Siempre perseguido por los cazas de la Luftwaffe, el bombardero As de Pique es una autentica fortaleza voladora que tiene una pavorosa razón de ser, que no es el desafío del bizarro y audaz duelo en combate sino la temible y aterradora destrucción de la demoledora carga explosiva que lleva consigo. Quizá por ello el B17 simboliza una trama narrativa que se centra en el absurdo sinsentido de la guerra. Una guerra que además se orientó salvajemente contra la indefensa población ciudadana, sin piedad alguna por los dos bandos: el inclemente bombardeo de urbes como Londres o la arrasadora demolición de la inerme Dresde. Es una descarnada época marcada por el fin de la quimérica ilusión de la modernidad que nos muestra su lado más siniestro: el sueño del avance tecnológico puesto al demoniaco servicio de la destrucción masiva: “La experiencia del siglo XX ha hecho muy problemáticas las afirmaciones de que el progreso se basa en la ciencia y la tecnología…pues depende en alto grado de un progreso moral paralelo en el hombre” (3).

En las historias abundan las descripciones pormenorizadas sobre los distintos aviones de combate y la diversa maquinaria militar, demostrando los profundos conocimientos sobre la aviación de la época referida, producto de un intenso trabajo de investigación y documentación histórica exhaustiva y detallada, todo magníficamente graficado con la maestría de Juan Giménez.

La ironía final de la narración es que la última aventura se produce a poco de concluir el catastrófico conflicto, con una bella y poética imagen de despedida, del As de Pique invicto, sobrevolando el mar sin ser derribado, enfilando rumbo al horizonte, lo que constata la idea de la guerra como la mayor irracionalidad de la humanidad, donde el alto precio de la victoria siempre lo pagan los hombres con sus vidas.

Los nostálgicos lectores se deleitaran con este relato sobre un género como el de guerra que ya se volvía obsoleto para su tiempo, pero que el talento de sus autores consiguió arrancarle su último aliento, marcando el primer trabajo destacado en la trayectoria de Juan Giménez y Ricardo Barreiro. Dúo que se reencontraría posteriormente en otros grandes comics como Ciudad o War III.

(1), (2) Juan Sasturain. El domicilio de la aventura. Colihue.1995.
(3) Francis Fukuyama. El fin de la historia y el último hombre. Planeta.1992.

Ofrecemos el prologo del propio Juan Giménez exclusivo para esta edición:

Prologo de Juan Giménez :Habían pasado un par de años desde que me reincorporara como dibujante de historietas, haciendo historias cortas, unitarias, después de 12 años dedicados a otras experiencias en el campo de la publicidad. Por lo tanto, podríamos decir que empezaba de nuevo, que estaba, nunca mejor dicho, sin saberlo, calentando motores, para un inminente despegue. Llegó por correo, como era habitual, entre otros, un guión titulado Amapola Negra firmado por un tal Ricardo Barreiro. En un principio pensé que había alguna confusión porque Amapola Negra era un título muy conocido, de una mis historietas preferidas como lector y fan incondicional del género bélico especialmente en el tema relacionado con la aviación en la Segunda Guerra Mundial (serie aquélla escrita por Héctor Germán Oesterheld y dibujada por Solano López). Pero no había ninguna confusión. El guión, al parecer, trataba de emular, al menos en su idea básica, esa historia editada 20 años antes en la revista Hora Cero. Desde un principio, me di cuenta la dificultad que tendría al aceptar un proyecto como éste, especialmente por la gran cantidad de documentación que necesitaría dado que el centro de atención al igual que la antigua serie, era un bombardero, una fortaleza volante B-17 que tendría que dibujar desde todos los ángulos. Además, como es lógico, había que plasmar la ambientación de los años 40, cosa que en estos días sería bastante más fácil por la ventaja que nos da Internet donde encontramos una cantidad de información, imposible de acceder en los años 70 (aparte de contar, en la actualidad, con abundante bibliografía que trata en profundidad estos temas). La tentación superó los inconvenientes y acepté la propuesta. Podría salir adelante usando mi colección de maquetas y algunos elementales libros que al poco tiempo pude ampliar. También tuvimos en cuenta con Ricardo otro inconveniente: el tema bélico estaba fuera de moda, casi olvidado por el público en general, por lo que temíamos el rechazo que podría generar esta historia, con la guerra como fondo, por más antibelicista que intentamos que fuera. Pero afortunadamente ya en el tercer capítulo la respuesta de los lectores fue tan positiva que todas nuestras dudas se esfumaron. Casi no podíamos créelo. Nunca supe quién decidió ponerle a la serie As de Pique, cosa que estuvo bien, dado que al leer los primeros guiones definitivos, esta historia poco tuvo que ver con la anterior Amapola Negra a excepción de ser protagonizada por una B-17 y su tripulación. En lo personal As de Pique significo mi primer trabajo importante, ya que era desde el punto de vista profesional la posibilidad de que se viera mi trabajo con una continuidad periódica, y además, entre las series más destacadas de aquella época. En junio de 1977 salió publicado Había una vez un cañón, fue el primer capítulo de los 23 que siguieron hasta su finalización en el año 1979.
Juan Giménez