jueves, 28 de enero de 2010

Los recomendados: El Cuy, todas sus aventuras; de Juan Acevedo


Por Gabriel Zárate

El Cuy, todas sus aventuras: Recopilación de los diversos trabajos de Juan Acevedo publicados entre 1982 y 1990, con su emblemático y popular personaje, el Cuy. Editado por Contracultura de Benjamín Corzo, es una edición conmemorativa por los 30 años de creación del Cuy. Fue presentado la noche de la inauguración de la última Feria del Libro Ricardo Palma 2009, donde ostentó el memorable record de ser el libro más vendido durante dicho evento.

La narración empieza en una biblioteca pública y sugiere la pedagógica idea de asumir la lectura como un retrospectivo viaje por el pasado peruano. Leer es introducirse en un mágico relato transitando por la historia nacional. Lo mismo ocurrirá más adelante, cuando se represente en la casa de Humberto su sala con un estante de pared repleto de libros y un ejemplar de “Las Tradiciones Peruanas” de Ricardo Palma en sus manos.

Humberto y el Cuy a partir de concentrarse fijamente en una imagen mientras revisaban un texto, consiguen sumergirse en una serie de viajes por el tiempo, recorriendo los diversos periodos históricos del Perú, que van desde su prehistoria hasta su futuro siglo XXV. Con complejas y arriesgadas aventuras y reiterados peligros que nuestros héroes afrontan, también deben combatir en más de un ocasión con su perpetua bestia negra: El Mariscal Videchet, su eterno enemigo fascista a enfrentar, el antagonista ideológico invariablemente presente, casi indestructible, como una representación corporizada del mal.

El Perú en la década del ochenta fue convulsionado políticamente por la aparición de grupos terroristas y por la respuesta contraterrorista del Estado, y en una historieta con personajes de marcado carácter político no se podía evitar asumir posiciones claras y definidas sobre el tema: La crítica al autoritarismo y a los métodos violentistas es frontal y tajante. A la vez se reafirma la invariable necesidad de cambios profundos y revolucionarios en la sociedad peruana para volverla más justa, libre e igualitaria, pero siempre por medios pacíficos y democráticos: los tópicos presentes son encarar a la muerte con la vida, al odio con el amor, a la intolerancia con la comprensión.

Una reiterada observación crítica son las fratricidas disputas entre los activistas e ideólogos detrás de la común búsqueda de las transformaciones sociales y políticas, que aparecen constantemente enfrentados entre sí. Similar disputa ocurre entre los reformadores y los revolucionarios (unos pacíficos y otros violentistas). Como diría Jorge Basadre: “Es el espíritu de facción de los peruanos” lo que Juan Acevedo censura persistentemente a lo largo de toda su obra. Incluso los mismos personajes de Humberto y el Cuy no están exentos de estas bizantinas disputas verbales, pero en su caso con un tono de parodia humorística.

Las primeros décadas de la Colonia simbolizados en la noble figura de San Martin de Porres, y su infinita capacidad de amar a todas las criaturas mortales; además se retrata los despiadados abusos que cometía la Inquisición y los últimos años del Virreinato español bajo el gobierno de Abascal y el inicio de una efervescencia criolla, entusiasmada con las ideas revolucionarias de las libertades liberales, son épocas también visitadas por nuestros protagonistas.

Pero en el ardiente presente las historias de los niños invisibles son un autentico descenso a los infiernos de la inhumanidad: violentos niños delincuentes consumidores de terokal, que sobreviven en un mundo plagado de seres lumpen y en la dureza de la calle donde solo una amenazante chaveta les puede proporcionar el debido respeto. Son el producto de destruidos hogares disfuncionales, y de un sórdido mundo de disvalores, miseria y marginación.

Humberto siempre mantiene una imagen de serena calma y lucidez; prudente y mesurado en sus apreciaciones a contrapartida de Cuy que es emotivo, impulsivo y vehemente frente a lo injusto, con una intrínseca capacidad de indignarse a flor de piel y un espíritu entre cómico y valiente. Es una paródica pareja, opuesta y complementaria a la vez, lo que les proporciona un cómico equilibrio, en cuyos relatos, a pesar de los delicados temas que abordan, nunca renuncian al humor ni a su simpatía inherente.

Pero comparado con el protagonista de las tiras diarias, estamos frente a un Cuy más romántico y sentimental (¿habrá olvidado a la Pericotita y a sus cuatro hijos?) y en sus historias se suelen rozar tenues deslices enamoradizos con hermosas muchachas. La idea de que la familia es un obstáculo para la aventura sentimental pareciera sutilmente esbozada en estos capítulos, con un Cuy enamorador haciendo una libre vida de soltero.

En su último relato (1990) lo vemos saliendo de un elitista cine de Miraflores tras ver “La otra mujer” de Woody Allen y luego recorriendo la Calle de las Pizzas entusiasmado en la contemplación de la belleza de tiernas jovencitas que circulan por allí. ¿Estamos frente a un Cuy aburguesado que ha renunciado a su condición popular y reivindicativa? ¿De activista comprometido a disconforme de café’? ¿Se estará convirtiendo finalmente en un Cuy caviar? Las respuestas solo las conoce Juan Acevedo y se vislumbraran finalmente en las próximas y esperadas historias de su siempre querido y entrañable personaje.

lunes, 25 de enero de 2010

Vladimir Velásquez: El discípulo de Mario


Por Gabriel Zárate

Hace ya diez años que Mario Luccioni partió para Italia en busca de un mejor porvenir. El mayor investigador y erudito de la historieta nacional se marchó dejando inédita una investigación concluida: su monumental Historia de la historieta peruana (1873-1940) redactada tras largos años de trabajo y sacrificio. Pero después de dos lustros de confinamiento en su ostracismo italiano, quizás Mario nunca imaginó que un chico de apenas diez años de edad, que ingresó a su Taller de historieta del Museo de Arte de Lima, el lejano verano de 1990, se terminaría convirtiendo en su auténtico discípulo.

Vladimir Velázquez llegó acompañado de su madre, recién concluida la primaria, al Museo de Arte de Lima para inscribirse en el Taller de historietas que dictaba Mario. Para Vladimir el problema inicial a afrontar era que el curso elegido solo admitía a alumnos mayores de 14 años. Después de una insistente deliberación con Mario Luccioni, lograron convencerlo de que lo acepte como alumno en la clase.

Al año siguiente, por recomendación de Mario y esta vez llevado por su padre, asistió por primera vez a las reuniones del Club Nazca de la Historieta. Con mucha rapidez se integró como un miembro más del variado y diverso grupo y participó en la 2ª exposición de historieta peruana del ICPNA de 1991, siendo el expositor más joven de aquella muestra. Esta temprana relación con el comic marcaría el futuro vocacional y la vida profesional de Vladimir. Luego de asistir tres años al Taller de historieta del Museo de Arte de Lima, siempre conducido por Mario, y cinco de ser miembro del Club Nazca de la Historieta, Vladimir concluye el colegio y decide estudiar Diseño Gráfico, complementando su formación con cursos extensivos que lo especializan en Diseño Gráfico Digital y Fotografía Comercial. El sello de su precoz experiencia en el universo de los comics quedaría plasmado en su fascinante deleite y apego por las imágenes.

El pasado y el presente: Los blogs de Vladimir

Reencontrándose el 2008 con los viejos amigos del Club Nazca de la Historieta y asistiendo a la creación de El día de la historieta peruana (2008) en el bar del hotel Maury, Vladimir también se reencuentra con su vieja afición por la historieta y con Humberto Costa (su segundo maestro), quien lo orientará en su incesante interés fetichista por las publicaciones peruanas del pasado. Después de una rápida pesquisa y una valiosa recopilación de antiguas revistas nacionales y gracias también a su formación y talento como Diseñador Gráfico Digital, el 2009 Vladimir en poco tiempo crea tres blogs simultáneos: “Anticuchadas de Lima” (con fotos de Lima de inicios de siglo XX), “La revista Variedades” (con las portadas de “Variedades”) y “La historieta peruana” (con historietas de Avanzada y El Supercholo de El Comercio). Finalmente, por idea y sugerencia de Humberto Costa, ese mismo año decide fusionar los tres blogs en uno solo, con el título de “Una Lima que se fue…”.

Una Lima que se fue… Historieta, Humor Político, Caricaturas, Fotografía y mucho material sobre Lima Antigua: Consolidado como un "Blog de Rescate", se evoca en él, la nostalgia por el pasado urbanístico de Lima, retratado en su obsesión por las fotos de la remota arquitectura limeña, su refinada admiración por la revista “Variedades” (1908-1932) la publicación social y política más importante y prestigiosa de su época y su amor incondicional por el comic, en las páginas de historietas peruanas de la década del cincuenta.

Lo más importante y notable de Vladimir es su ardua y silenciosa labor en la investigación. Su tenaz afán por buscar y conseguir testimonios gráficos del pasado limeño en solitario. Su culto y devoción por las añejas representaciones impresas que viene recolectando tras un perseverante seguimiento para salvarlas del abandono y la destrucción, logrando con ello preservarlas y compartirlas. Gracias a ese denodado esfuerzo podemos encontrar en su blog la reconstrucción de una época que ya no existe, de una Lima que desapareció hace mucho, de revistas de virulenta sátira anticlerical, de humor e historietas, de frívolas publicaciones sobre actualidad y política, ya olvidadas por muchos, de bellas construcciones limeñas hoy derruidas, pero que Vladimir lucha obstinadamente por rescatarlas, edificando una valiosa memoria visual digitalizada que permitirá recordar y revivir ese mágico tiempo de lejano esplendor limeño perdido y recuperado virtualmente.


Movidas del comic: Blog poblado por numerosas y diversas fotos, donde imitando a un incesante corresponsal fotográfico que cubre todos los eventos importantes, Vladimir retrata las actividades más destacadas de la actualidad sobre la historieta en el Perú, captando hábilmente la atmosfera festiva del momento. Es un archivo propio que construye con ánimo y vigor para dejar una vital e inalterable descripción visual de lo que ocurre estos días en nuestro país. Es el testimonio de lo contemporáneo como huella para el venidero futuro.


Vladimir por su enorme esfuerzo desplegado en la elaboración de estos blogs simboliza una joven vida insuflada de ardorosa pasión por la aventura de la investigación y la vehemente búsqueda de imágenes pérdidas, que tempranamente absorbió de su primer y decisivo maestro que lo forjo: Mario Luccioni.

viernes, 22 de enero de 2010

Los recomendados: Sick Bird, de Carlos Trillo y Juan Bobillo





Por Gabriel Zárate

Sick Bird: Publicada originalmente en Europa el 2001 (en coedición entre Francia, Italia, España, Alemania, Holanda y Países Escandinavos) y dividida en tres álbumes de 48 páginas cada uno: 1) El tatuaje, 2) La máscara, 3) El rostro. Después, editada el 2007 por IVREA de Argentina. Con guión de Carlos Trillo y dibujos de Juan Bobillo.

Una disputa por la posesión de una cuantiosa herencia industrial de laboratorios farmacéuticos, empujará a Reginald Benton, un hombre sin escrúpulos, a encerrar a su hermana Jobeth Benton (de solo 20 años) en una clínica psiquiátrica acusándola de locura y en complicidad con un científico, el Dr. Elzenberg, suministrarle fármacos para enloquecerla. Jobeth martirizada por una enfermera lesbiana y sadomasoquista, después de un largo encierro logra huir de los suplicios padecidos, se rapa por completo su larga cabellera pelirroja para pasar desapercibida pues la policía va tras ella, consiguiendo la ayuda y el amparo de un anciano inmigrante maorí que le encuentra un gran parecido físico con su nieta recientemente muerta. El anciano decide tatuarla al uso de la tradición maorí, y le entrega el pasaporte neozelandés de su fallecida nieta de nombre Bird. Con una nueva identidad, Jobeth ahora convertida en Bird, inicia producto del azar, una rápida y ascendente trayectoria como exitosa modelo de pasarela. Huyendo de los sicarios de su hermano su anonimato es paródico, pues transformada en Bird, su exótico e impactante rostro de belleza maorí está presente en la apabullante publicidad de los más diversos rincones del gran New York. Una top model cuya masiva imagen publicitaria la ha vuelto invisible.

Para Bird la vida es un infierno, atrapada en una frenética y compulsiva adicción a los fármacos Z 23, (producidos por el Dr. Elzenberg) cuyo síndrome de abstinencia es peor que la muerte, ella vive dopada para mantenerse lucida y activa, pero le quedan pocas pastillas. Con su autentica identidad perdida y en el tierno recuerdo de su novio Martin, ciego e inválido por un accidente provocado por Reginald Benton, a su vez deslumbra divinamente en el mundo frívolo y vacio del modelaje y la fama. Gracias a una desbordante sensualidad será una fascinante diosa de la moda y del glamour, pero es su atormentada mente la que esta presa, atrapada en las secuelas de la desmesura y la desesperación por el inhumano sufrimiento vivido y encarnado.

Heroína traumatizada por las aborrecibles situaciones límite que ha debido enfrentar, Bird vive en una temible angustia cotidiana, acorralada por los tortuosos fantasmas del pasado como la violación incestuosa de su hermano, su locura inducida, las aberrantes vejaciones del manicomio y los perversos asesinos del presente que la persiguen sin tregua para aniquilarla. Su anoréxica belleza, su excitante erotismo es una de sus poderosas armas que emplea este ser sexualmente codiciado pero emocionalmente frágil e inestablemente desgarrado, enfrentando la feroz adversidad de su cruenta lucha por sobrevivir y vengarse. En sus delirantes alucinaciones farmacológicas aparece un protector pájaro de fuego que la guía y la resguarda.

J.G. Ballard en su célebre prologo de “Crash” afirma: “No me satisfacía el apego convulsivo de la Ciencia Ficción… por el espacio exterior y el futuro remoto. Tanto con propósitos emblemáticos como teóricos y de programa, di el nombre de "espacio interior" al nuevo territorio que yo deseaba explorar: ese dominio psicológico… Donde el mundo exterior de la realidad y el mundo interior de la mente se encuentran y se funden” (1). Bird es una historia de ciencia ficción tal como la concebía Ballard: pues examina las fronteras de la percepción de la realidad producto de un estado mental trastornado, distorsionado por los fármacos alucinógenos y el excesivo dolor extremo, oscilante entre los límites de la cordura y el desvarío.

Esta historieta es uno de los puntos más altos de Carlos Trillo en la década anterior. Es un relato de dinámico desenvolvimiento, de una gran intensidad narrativa en el despliegue de las violentas acciones, y la perseverante tensión por el peligro permanente, con constantes saltos temporales a un sórdido pasado, con una reconstrucción fragmentaria producto de los momentos de lucidez de Bird, de sus estallidos de conciencia y de un trasfondo temático de mafias de centros psiquiátricos y laboratorios que producen medicinas cancerígenas. Se construye un enrevesado mundo plagado con personajes de comportamientos complejos: incestuosos, sadomasoquistas, desalmados que abusan del poder, infames asesinos de una frialdad lacerante. Son ellos, carentes de toda humanidad, los auténticos psicópatas de esta cruel y despiadada historia.

(1) J.G. Ballard. “Crash”. Ediciones Minotauro 1996.

miércoles, 20 de enero de 2010

Viñetas del recuerdo: Mousepotamia (1950), de Bill Walsh y Floyd Gottfredson





Para Humberto Costa, atrapado en la añoranza de la infancia suspendida, por haber insistido en que rescate del olvido esta invalorable y deliciosa historieta de humor, ingenio y aventura.

Por Gabriel Zárate

Mousepotamia: Publicada en 72 tiras diarias para la prensa (EEUU) entre julio y septiembre de 1950 por Bill Walsh (guión), Floyd Gottfredson (dibujo) y Bill Wright (entintado).

Conocida en el mundo hispano como “El ratón de la máscara de hierro”, la narración se desarrolla en la mejor tradición temática de la historieta clásica de aventuras americana: Mousepotamia, lejano y exótico reino de leyenda, poblado solo por ratones, ha caído bajo la cruel tiranía de “La máscara de hierro”, un vil usurpador, imponente por su elevada estatura y complexión física, cuya identidad, encubierta por una máscara de hierro, es un absoluto misterio. Caracterizando su despotismo por los constantes atropellos y abusos contra los inocentes pobladores atrapados entre el miedo y la pobreza, un pequeño grupo de asustadizos ratones deciden revelarse y dirigidos por Jack y Gus van en búsqueda de su líder natural: Mickey, el autentico y último heredero del trono de Mousepotamia, al cual intentan convencerlo que asuma el reinado y prácticamente terminan raptando. Apenas llegado Mickey al remoto país ratonil, es capturado por los esbirros del tirano y convertido en el bufón de la corte de “La máscara de hierro”, pero a su vez, acepta liderar a los rebeldes roedores a condición de renunciar a su derecho al trono, transformándose en el entusiasta caudillo de la revuelta contra el usurpador, con una doble identidad, la de bufón gracioso e inofensivo y la de justiciero con una apariencia similar al Robín Hood de los bosques, legitimado por la incondicional lealtad de sus seguidores.

Mickey en esta historia retoma sus iníciales aventuras del pequeño, audaz e inteligente ratón que se enfrenta a un malvado enemigo (mas grande y más fuerte) siempre con valentía, arrojo, e incluso exponiendo su vida en defensa de una causa justa. Con una ingenua y deliciosa imagen infantil de los personajes, un humor plagado de constantes gags alternados con la reiterada tensión por los diversos peligros y emociones en su lucha contra los secuaces de “La máscara de hierro”, el argumento tiene mucho de la trama narrativa del folletín decimonónico de aventuras y en especial, se centra en la idea del engaño y la simulación propia del “El Mago de Oz”. La develación del secreto oculto tras la identidad de “Máscara de Hierro” es el punto culminante en el desenlace de esta historia.

Jack y Gus, los encantadores ratoncillos del film animado “La Cenicienta” (estrenado en abril de 1950 por la Disney) son aprovechados e incorporados rápidamente a la historieta como los personajes emblemáticos de la aventura, quizá debido a su reciente popularidad. Son los verdaderos héroes de la revuelta contra “La máscara de hierro” y encarnan el autentico espíritu del pueblo ratonil por su sencillez y humildad. Debido a su paródica contraposición: Jack (ágil e inteligente) y Gus (torpe y lento) pero ambos nobles de espíritu y oscilando entre el miedo y la valentía, resultan ser una tierna pareja humorística de inolvidable simpatía.

Para Javier Coma (1) “El monarca de Medioka” (Gottfredson, 1937) “paráfrasis de El prisionero de Zenda” es una “sátira de las trasnochadas monarquías europeas, caracterizadas por sus chapuzas palaciegas a espaldas del pueblo” Esta primera obra maestra de Gottfredson tendría como contrapartida a “Mousepotamia” un singular reino que invoca el ideal republicano. Jack en un párrafo aprovecha para vertir la idea: “será una elección libre y será lo que decida el pueblo”, principio que a su vez se contrapone con el slogan de “La máscara de hierro”: “candidato único…votar por él o abstenerse”. Dos marcadas concepciones políticas antagónicas: la primera donde la legitimidad radica en el pueblo que tiene la libertad de elegir, enfrentada a la segunda donde el sistema de Partido Único plantea una imposición sin alternativas. Todo esto en 1950, durante el contexto de la Guerra Fría y su ardua lucha ideológica.

Como nota curiosa diremos que “Mousepotamia”, una historieta clásica del gran Floyd Gottfredson, el genial dibujante de Mickey Mouse, jamás ha sido reeditada en los EEUU desde su publicación original hace casi 60 años. En general la obra de Gottfredson en el mundo hispano (salvo por Javier Coma) no ha recibido el adecuado interés que su enorme talento y amplia trayectoria merece.

(1) Javier Coma: “Del gato Félix al gato Fritz” (1979).

lunes, 18 de enero de 2010

Entrevista a Carlos Trillo: “La intención es joder un poco” (Fierro.1986) (Parte 3)

Por Martin García

También hay una lectura tanguera en Marco Mono, en el Husmeante.

Marco Mono eran una aventura de historias unitarias sobre la maldad. En definitiva eran chistes, un gag malvado, tocar timbres y darse a la fuga, pero de una manera un poco exagerada tal vez.

Además era un mono negociador de la realidad, una especie de Rasputín del Corto Maltés.

Si Marco Mono negociaba.

Y el otro personaje muy importante que haces para la revista Cuero con Mandrafina es Husmeante, con algo de serie negar y otro tanto de ese clima futurista de Blade Runner, donde también hay un poco de literatura negra, pero no de tango o de bolero.

En Husmeante el código moral esta recorrido en definitiva. No es un personaje que participe de la moral standard ni a favor ni en contra. Participa de una moral distinta donde mutilar a un tipo por la calle, por ejemplo, esta buen. Además enfrenta los casos con una especie de aburrimiento insigne, está en un mundo que lo obliga a hacer cosas que en definitiva a él, bueno o malo, le dan lo mismo. Se está ganando unos mangos… Oscar Steimbreg le encuentra un paralelo con Marc que dibujaba Trigo con guiones de Lamborghini, donde la moral esta fuera y no está dentro, porque uno no toma el papel de lo que está bien ni tampoco es el malo. Tan malo como para que se note que es malo y no bueno. Distinto de Oesterheld, que siempre ponía la moral en alguna parte. El era victoriano. Uno aprendió a leer con él. Tenía una moral militante: el culto a la amistad, a las cosas buenas de la vida. De alguna manera bajo la línea de lo que está bien y está mal como Stevenson, como Conrad.

Los misterios de Ulises de Boedo es una historia explícitamente ideologizada. Sin terminar. Con un final casual pero no verdadero por cuestiones de mercado. Aparecían esos personajes legendarios: Jauretche, Américo Tesorieri, Homero Manzi, el ciego del verso de Carriego, el colectivero que se volvía loco y que veía los semáforos como víboras; los cara de culo que eran los jefes y toda esa calaña. A Dolina le salen mejor todas esas cosas. El Ulises de Boedo se hubiera debido parecer a Dolina pero Mandrafina no tenia fotos de él cuando lo tuvo que hacer y nos salió más parecido a Menotti, aunque ambos compartían algún parentesco físico de tipos altos y melancólicos.

Piñón Fijo tiene algún parentesco, a su vez con la Serie Muda. Desde Mandrafina a cierto concepto de la escenografía o el modo paródico.

Es una cosa paródica. El planteo es que el discurso va por un lado mientras que la imagen va por otro. Estamos contando la historia de un caballero, pero es un deshollinador, estamos diciendo que hay un coro griego y es el Ejército de Salvación, decimos que hay un rey todopoderoso, pero el rey es un gánster que tiene un garito. Esa es la intención. Si se nota o no es otra cosa.

¿Y cuál es la intencionalidad de la intención?

Joder un poco. Yo no creo en el mensaje de las cosas.

En épocas del destape el deshollinador se mete en el útero…

Claro. Es una zona interesante para explorar. Hay un momento en que el personaje tiene una regresión motivada por una droga

Al Quijote le pasa algo así...

Seguramente algo de eso tiene Y quisimos contar una regresión y dijimos ¡Que mejor regresión que volver “a la concha de su madre”! Entonces adentro se encuentra con el papa, que es él mismo pero mucho más grandote gigantesco; y con la mama, que lo hubiera preferido empleado público o bancario pero no caballero, lo que le parece terrible y una gran pérdida de tiempo para su hijo.

¿Se supone q no puede ser caballero?

Se supone que el bien no paga al revés de esa vieja consigna yanqui. En todo caso, hay una cosa desencantada. El quiere ser caballero, pero su jefe es un gánster. El estaba buscando una cosa que es el polvo del poder pero en realidad está buscando un cofre lleno de droga. ¿Por donde pasa el poder y que significa el poder? En todo caso, si algo estamos diciendo debe pasar por ahí.

¿Puede pasar por esta idea actual de que se acabaron las ideologías y los mitos? ¿Cómo si todo eso hubiera sido un engaño o algo parecido?

¿En qué consiste ser héroe en este tiempo?, ¿Quién es el héroe…? ¿James Bond que es agente de los servicios ingleses? Ha cambiado bastante el heroísmo en relación con las viejas hadas que decían que el rey era bueno y justo como Ricardo Corazón de León, y que sus caballeros eran un dechado de virtudes. La realidad muestra que todo eso no existe.

Giovanni Giovaninni, presidente de ANSA, la agencia de noticias italiana, decía hace poco en la clase magistral que dio como comienzo de la carrera de ciencias de la Comunicación de la UBA, de lo inimaginable de la aplicación de la tecnología actual y la que se viene, en el campo de las comunicaciones humanas…Custer seria esa tuya de lo inimaginable imaginado de esa tecnología.

Un escritor inglés decía que en el siglo XX con la irrupción de los medios de comunicación, se había producido un desfasaje. Nosotros nos enteramos de la realidad a través de los shows de noticias, donde se vuelca intencionalidad e ideología al hecho desnudo, cómo lo ve alguien desde determinado signo ideológico. Son los noticieros de TV, con sangre y avisos comerciales, donde se ha vulgarizado la noticia transformándola en una ficcion. Antes, la literatura decimonónica decía que la realidad era lo que estaba fuera y la fantasía lo que estaba dentro de uno. El dice que eso ha cambiado. La realidad es lo que está dentro y la fantasía es lo que está fuera. Que nada de lo que se nos dice es cierto objetivamente. Que el último refugio de la realidad está dentro nuestro, donde antes moraban los fantasmas y las fantasías. A partir de esa idea que recorté, pensé en contar una historia donde por un lado se cuenta lo que en realidad le pasa a una persona y, por otro lo que un medio de comunicación hace con las cosas que le pasan a esa persona. Hay una cosa que es cierta y otra que es por montaje. Eso es Custer.

¿Porque un nombre de hombre a una mujer y porque Custer?

No sé, Me gusto. El nombre de una mujer como el de un general me pareció bien. El nombre de un héroe cuestionado, endiosado o vituperado por una misma acción: aniquilar a los indios. Pero ése es otro custer.

viernes, 15 de enero de 2010

Entrevista a Carlos Trillo: “La intención es joder un poco” (Fierro.1986) (Parte 2)


Por Martin García

Alvar ¿por Álvaro Zerboni, el editor italiano, o por Alvar Núñez Cabeza de Vaca?

Por Alvar Núñez. No sé de donde salen esas mezclas de nombres, Uno mezcla, mezcla…

¿Es la selva latinoamericana por una posición ideológica o por clima exótico pensando en el mercado europea?

Si en algo pensé fue en el western: Si uno mira a Alvar Mayor y a Jackaroe deben de parecerse bastante, ¡no’?, aunque es cierto que Alvar no es un solitario y si vos traspones la aventura a un ambiente del Oeste norteamericano tienes que sacarle el ingrediente mágico que le incorporaba mi lectura de García Márquez: América, Latinoamérica no es exactamente igual al mundo europeo o norteamericano. Es otra cosa: Eso que García Márquez dijo hasta el cansancio en los reportajes: cuando le mostró Cien años de soledad a su madre ella le dijo “¿A quién le puede interesar esto que pasó en nuestra familia?”

Él lo embelleció, pero de alguna manera el sistema de pensamiento es distinto. Uno piensa desde el otro lado, siempre. Hay cosas que pasan en estos lugares que no pasan en ningún otro o que, si no son tamizadas por el cartesianismo europeo entran dentro del terreno fantástico y aquí, sin embargo pasan: el tipo que pesco un león en el mar por ejemplo, que lo contaba García Márquez. La historia decía que tenía el recorte de diario de una vez que un señor había pescado en Chubut con su barca. Y claro, se había escapado de un circo, un viento del sur había levantado la carpa y el león había aparecido en el mar. Una barca lo rescato. Pero García Márquez decía, supongo que con un poco de desprecio, que esas cosas no pasaban en Europa. Desde una posición de poder material, los norteamericanos, o de un poder cultural, los europeos, miran las cosas como son, desde los que saben cómo se nombran las cosas. Nosotros miramos desde como deberían ser y no desde el como son. Por eso nuestra mirada es revolucionaria en el mensaje. Nosotros todavía queremos cambiara al mundo, ellos ya no quieren: si el mundo está bien así…

Aquí en Alvar Mayor, como en El Peregrino de las Estrellas hay todo un pingpong reflexivo, filosófico, encuentros con el pasado, incluso con el propio pasado de los personajes.

Si, el juego de los espejos. Viejos trucos de la literatura que a mí me vienen bien para contar historias. Es como cuando en la radio toman una noticia de un diario y la comentan, vuelven a sus protagonistas y la convierten en una buena noticia. Yo trato de contar buenas historias y, si la misma no es original, por lo menos que lo sea el lugar donde transcurre, la forma en que están mezclados los ingredientes.

Los enigmas del PAMI me parece una lectura sobre el Proceso también. Los jubilados con su hambre surrealista, se comen la suela de los zapatos, chupan el piolín del salame. Los personajes vistos con una mirada muy tierna son, físicamente Enrique Breccia y vos cuando sean viejitos. La visión es poética y con un vuelo y una libertad de expresión de enorme pureza: un intelectual volviendo a “Anteojito” ¿Para qué haces Los Enigmas?

Para llenar seis páginas en una revista. Es muy difícil pensar.

Por ahí, en una aventura, aparece también Alberto Breccia

Si. Eso de meterse en el mundo de los viejos y los chicos siempre es una cosa fascinante. En general son muy desgraciados los chicos de nuestras historias. Y los viejos. También Charlie Moon era triste, melancólico. Una historia, de iniciación, en definitiva, que uno mismo ha pasado. La historia del crecimiento en medio de un mundo que parece absolutamente desconocido y donde se tienen muy pocos indicios de cómo es. El pequeño rey (en cambio) era un chico que iba a conquistar un reino. Una de Kipling.

Y El último recreo, también con dibujo de Altuna, donde los chicos estaban condenados a morir en cuanto les surja el deseo sexual…. Es también una historia de iniciación.

Yo creo que tienen que ver con todas las cosa que a uno le han hecho vivir, uno está impregnado de la vida que ha vivido.

¿Qué pasa cuando vos terminas el primario y entras al secundario…? Esa etapa preadolescente tuya… ¿Qué cosas suceden a tu alrededor? ¿No es el golpe?

Claro. Yo terminé el primario el año que cayó Perón. Un año bravo en que la vieja iba a buscarme porque tiraban bombas. Íbamos a ver los cráteres de las bombas. Yo creo que lo que uno escribe tiene que ver con todas esas cosas, pero El último recreo tiene un final feliz, de todos modos. Ahora Mandrafina tiene un guión donde los chicos son cruelmente grandes, andan con ropa de grandes, asesinan y todo. Por ejemplo: tiran un tiro con los dedos pero el otro se cae muerto de verdad. Lo que pasa, pasa en la realidad.

Con Mandrafina, en Serie Muda, encuentras la síntesis de la imagen de lo que vos escribes como autor. Mandrafina es tu realizador en imágenes de lo que vos creas sin necesidad de diálogos. Es una suma muy fértil.

Siempre me dijeron: “Al final el único que trabaja es el dibujante, porque no hay ni un globito”. Da mucho trabajo para un guionista hacer una historia. Primero por hay que sentirla.

Y además toda esa imagen de Palermo que vos tenias de pibe, ¿no?...Caballos, tranvías…

Que también la tiene Mandrafina, seguramente, aunque él era de más hacia el centro. Pero habremos visto pasar los mismos tranvías, las mismas series en la parroquia, ésas que te enganchaban parar que tomaras la comunión la semana que viene y te dejaban con la película sin terminar. Esas de doce capítulos en que la diligencia se iba al abismo y en el capitulo siguiente en realidad la salvaban cien metros antes de adonde había llegado en el episodio anterior. ¡Te mentían alevosamente!

Ahí tenías también El Gordo y el Flaco…

Claro, las cosas de cine mudo. Uno ha visto a Chaplin en la parroquia…

Todo ese mundo, esos villanos… Una recreación gloriosa. Sin embargo, si bien revalorizan la visión poética infantil en su mejor acepción, también tienen una lectura cruel: el tipo mata a la mina dentro de la galera porque no “la puede”; o el último que queda con la bomba en la mano es el chico y la bomba explota de verdad. Es una lectura a partir de la realidad, con un sentido doloroso de la vida casi tanguero.

Y, bueno: algo debe haber de tango en las cosas que uno hace, porque hemos mamado algo de eso. Pero en definitiva lo que hacíamos era contar historias del cine mudo y ponerles un ingrediente de realismo: si yo le pego un tiro lo mato, no lo chamusco…Porque en el cine mudo por ahí pasaban esas cosas y uno, que era chico decía: “Esto no puede ser, si se le cayó una pared en la cabeza no puede salir tan tranquilo”.

miércoles, 13 de enero de 2010

Entrevista a Carlos Trillo: “La intención es joder un poco” (Fierro.1986) (Parte 1)


Rescatado y transcrito por Gabriel Zárate: Del “Baúl del olvido” “El lector de historietas” rescata esta valiosa entrevista realizada a Carlos Trillo en 1986 (Fierro. 22) y la compartimos con los diversos lectores interesados, que estamos seguros sabrán disfrutar con el dialogo y los comentarios del gran maestro de la historieta argentina.

Por Martin García

¿Vos empezaste en “Satiricón”, en Mengano...?

Empiezo en “Anteojito” haciendo guiones en El hada Patricia, con aventuras de Antifaz. También en “Patoruzú” semanal que era la revista inalcanzable de mi infancia con dibujos de Camblor, Liotta, Ferro…Hago un programa de radio con Bróccoli y Marcucci en Nacional, que venía después del “Concierto de la Mañana” y nosotros subtitulábamos “El único programa de humor para camioneros cultos. Y mientras estudio derecho, que dejo porque era una carrera muy aburrida, comienzo a trabajar en el departamento de publicidad de Canal 13 con el negro Dolina y con un compañero que luego despareció, Manuel Epequén que tenía nuestra edad, se recibió de abogado defendió presos políticos y se supone que lo mataron.

¿De allí viene tu pareja humorística con Dolina?

Si, cuando salió “Satiricón” nos llamaron porque veníamos haciendo unas historias de Tony Ávila, un “detective poeta” en “Siete Días” y firmábamos Dolina Trillo que parecían el nombre y apellido de una mina. En “Satiricón” todos hacíamos parejas: Abrevaya–Guinzburg, Ulanovsky- Mavtas y nosotros. Con el negro paso a “Mengano” junto a Marcucci, Amengual, Bróccoli, Sanyú y Killian. En esa época algunos amigos de mengano que trabajaban en Clarín Caloi- Bróccoli nos avisan que el diario quería reemplazar la historieta gauchesca que tenían por otra más moderna. Yo con Altuna ya había hecho un trabajo en “Satiricón”, un cowboy muy limpio y un villano muy roñoso que le untaba una mierda en la culata de la pistola y el otro era tan puntilloso que al querer sacar el arma y verla así se impresionaba y el villano lo cagaba a tiros. Era un chiste que habíamos hecho para el suplemento “Humor Chancho”. Entonces nos juntábamos con Horacio y bueno, como nos habíamos entendido decidimos mostrar unas muestras. Nuestro único objetivo era hacer una historieta de actualidad y se nos ocurrió que el protagonista podría ser periodista porque esa debía ser una profesión muy aventurera y que tenía que ser corresponsal en el mundo, porque de esa manera la aventuras iban a ser más vistosas.

Pero El “Loco” Chávez no es tu primera historieta

Contemporáneo a El “Loco” Chávez hice la primera historia de “Un tal Daneri” que dibujo en 1974 Alberto Breccia para el exterior y que apareció, su primer capítulo en “Mengano”. Daneri era una especie de pesado de barrio, algo impreciso. Breccia dibujaba sus fantasmas mataderiles y yo trataba de armar historietas comprensibles.

Vuelvo a El “Loco”. Ese contacto con la sátira de la cotidianeidad con Dolina te hacen darle un valor muy especial a lo que es, como si ser y ser de una manera en la vida cotidiana, equivaliera al suceder de la acción tradicional de las historietas y, aún más, de las aventuras del cine y la TV en general. Con El “Loco” Chávez es como si inventaras un género diferente a lo acostumbrado hasta allí.

Uno puede pensar en un lector posible y dirigirse a él con una cosa que sabe que le va a interesar o pensar, “esto no le va a interesar a nadie pero yo lo voy a hacer de manera tal de conseguir que existan lectores que lo lean”. De alguna manera El “Loco” Chávez era una historieta novedosa; no había lectores comprobados del otro lado. Las exigencias editoriales anteriores (en la época de Vito Nervio de Wadel-Breccia por ejemplo) apuntaban a la aventura con tres tiros por página, un villano, un asesinato cada cuatro páginas, etc. El “Loco” puede pasarse charlando un mes en un bar que nadie nos va a decir nada. Las historias no tienen principio ni final, se van entrelazando unas con otras, mientras una va desapareciendo la otra va creciendo; incluso hay historias que nos hemos olvidado por la mitad y hemos pasado a otra cosa. Un día, prendiendo el televisor y pasando de un canal a otro, verificamos que conociendo los códigos puedes entender todos los programas simultáneamente. Entonces decidimos no darle tanta importancia en la trama al enganche de un día al otro. Dijimos que a la tira si la agarras empezada la entiendes igual como en la TV y en cinco minutos te das cuenta de lo que pasó antes o lo podes inventar para la ocasión.

Para mí El “Loco” Chávez tiene tres etapas bien marcadas. La primera es la de la democracia de los 74-75, cuando nace. Allí se permite tener las aventuras más estrafalarias, pero también enamorase, tener novias, sufrir cuando Verónica se le va a Europa, etc. Después, la segunda, es durante el Proceso; ahí él se junta con los amigos, aparecen Homero, Malone (que no es otro que el mismo Saccomanno una especie de Woody Allen gomia) que se baja de detective a creativo de publicidad, el gordo que se separa y se queda por allí boyando y el Balderi de siempre que nace independiente y al hacerse de Argentinos Juniors como Citrymblum, el jefe de redacción de “Clarín”, pasa a ser su “alter ego”. Pero en esta etapa que sería la tercera, “El Loco” actúa como un “separado”; se abona al escepticismo, sale con minas sin enamorase, desnuda los mecanismos que quedan de la Patria Financiera, las roscas del Proceso, los negocios “raros” que subsisten en el sistema de esta sociedad. Un “Loco” más jugado periodísticamente y más angustiado, más desesperanzado, más escéptico.

No soy escéptico pero si vos lo ves está bien Uno en general es escéptico sobre la carnadura humana, sobre la posibilidad de ser heroico o salir corriendo, sobre las cosas sencillas o verdaderas. El Loco es cobarde como uno, en definitiva no estoy contando nada dese afuera. Como el Señor López de Las Puertitas…, es un pusilánime. En todo caso al Sr, López uno si lo puede poner afuera, porque es tan horrible que nadie quiere ser el señor López ¿no?, aunque en definitiva algo nuestro debe tener. Con el “Loco” es distinto.

El Señor López es un tema aparte ¿no? Sin embargo encaja con esa necesidad de la gente de leer entrelineas, durante la dictadura, y encarna también la imposibilidad de vivir la vida abiertamente según las convicciones de uno.

Sí, yo creo que tenía que ver con la época en que la estábamos haciendo, con la imposibilidad y además con la índole psicológica del personaje, que era incapaz de enfrentar la realidad y permanentemente se refugiaba en un mundo de ficciones. Nace en El Péndulo y la revista se cerró porque vendería poco, o esas cosa de las editoriales, y la historieta (que había sacado 4 o 5 números) sigue en Humor durante 35 quincenas, contrariamente a lo que suponíamos Altuna y yo cuando decidimos no hacerla más, sin haber agotado el tema. Por eso después la seguimos con Horacio en “Tragaperras” que aquí se publica en “Humor” como “Circuito Cerrado” y tiene prácticamente la misma estructura: el recurso fantástico ahora está dado por una máquina. Un tipo al que le pasa algo en la realidad, mete la moneda en la máquina y ésta siempre le muestra una historia que le define cómo puede seguir la suya propia o le dice la verdad o lo engaña. (No se puede creer en las máquinas…)