miércoles, 16 de marzo de 2011

Entrevista a Andrés Accorsi, presente en “Lima Comics 2011”: “Estamos atravesando un buen momento en cuanto al panorama editorial”.


Por Gabriel Zárate

Desde la crítica periodística de comics, Andrés Accorsi, director y fundador de la revista “Comiqueando”, se convirtió en uno de los protagonista, referentes y divulgadores mas desatacados de la historieta argentina, en las últimas dos décadas. Andrés nos concedió con mucha gentileza, una extensa y muy variada entrevista vía email para “El Lector de Historietas”, que compartimos ustedes.

Andrés, tu grado de estudios es de Licenciado en Comunicación Social. ¿Desde qué elegiste el periodismo como profesión ya pensabas en vincularlo con la temática de la historieta? ¿Cómo se va forjando ese juvenil lector, fan y coleccionista de comics, que luego dará lugar al renombrado crítico de historietas?

No, hay un error. Yo soy Licenciado en Ciencia Política, no en Comunicación Social. No tengo una formación académica como periodista. Participaba en el periódico de mi colegio y llegué a dirigirlo un par de años, pero en la universidad estudié Ciencia Política. Por suerte, muy temprano en la cursada, se me presentó la posibilidad de trabajar profesionalmente en el campo de la historieta y bueno, seguí con los estudios, pero ya sin pensar en un futuro en el campo de la Ciencia Política, porque mi verdadera pasión pasaba por la historieta.

En cuanto a mi formación como lector, creo que empecé a leer comics como todos los chicos de mi edad: por la tele. Yo miraba mucha tele y me cebaba mal con los dibujos animados de Bugs Bunny, el Oso Yogi, Disney, la Pantera Rosa... cualquier cosa animada me volvía loco. Y en los kioscos había MUCHISIMAS revistas de historietas de todos esos personajes, que en vez de durarte ocho minutos (como los cortos animados) duraban lo que vos quisieras hacerlas durar. Yo hinchaba las bolas, mi vieja, mis abuelos o mis tías me compraban las revistas y después yo exigía que me las leyeran. Así es como terminé por aprender a leer a los tres años: los tenía a todos podridos con el "leeme, leeme". O sea que soy lector VORAZ de historietas desde los tres años.

Mi viejo, que había sido muy lector en su infancia, seguía comprando, por ejemplo, la revista MAD norteamericana, y las recopilaciones de tiras de Mafalda, así que esas cosas estaban por ahí, a mi alcance, y también me las devoré. Mi viejo había estado en La Bienal de Historieta que se hizo en el Instituto Di Tella, en el ‘68, o ‘69, y tenía el catálogo, donde había data y dibujos de CIENTOS de comics de todo el mundo. Y artículos bastante elaborados, cosa que a mí me fascinó: ¡Eran tipos grandes que hablaban de historietas para otros tipos grandes!

El último aporte de mi viejo a mi vicio, fue cuando cumplí once años y me dijo “Leete esto que te va a gustar”, y me dio El Eternauta. De ahí pasé a Nippur y demás cosas de Columba (que antes no me llamaban la atención) y a los superhéroes, que me gustaban en dibujos animados, pero hasta ese entonces no me enganchaba con las historietas. Yo tenía una especie de prejuicio con el dibujo realista: Si los personajes parecían más reales que Archie, Isidoro o Lucky Luke, ya me dejaban de interesar. Hasta que me cebé con El Eternauta y esas cosas que te nombraba recién.

Y después, cuando yo tenía 15 años, pasaron dos cosas tremendas: Primero, la revista Humor publicó en capítulos La Feria de los Inmortales, de Enki Bilal, y ahí descubrí el comic para adultos... y me mató. Y ese mismo año, se empezó a distribuir en el país La Historia de los Comics, una enciclopedia española con textos re-grossos que recorrían un siglo de historietas de todo el mundo. Una especie de catálogo del Di Tella, pero que en vez de 80 páginas tenía como mil. Y ahí...ya está, ya estaba perdido. Ya quería leer TODO y empezar a escribir sobre comics. Esos dos hitos de 1983 me terminaron de condenar y en 1985 empecé a escribir sobre historieta, con 17 añitos.

A través dos décadas de tenaz esfuerzo, con cientos de reseñas, numerosas entrevistas y la importante vigencia de “Comiqueando”, te has convertido en el divulgador y crítico de comics más destacado de tu generación en Argentina ¿Consideras que en este plano de tu vida ya lograste tus objetivos? ¿Aún hay nuevos retos proyectándose para el futuro?

No, por ahora no se me ocurren nuevos retos. Hay que tener tiempo libre para eso y yo tengo muy poco. En cuanto a los objetivos, creo que sí, que logré todo lo que soñaba a los 17, 18 años. Soy un agradecido a la vida, valoro enormemente el privilegio de poder trabajar hace tantos años en algo que me apasiona, pero también soy autocrítico y perfeccionista, por eso me gustaría en algún momento volver a hacer algunas de las cosas que ya hice, pero mejor.

La idea de “365 Comics por Año” parecía un poco excéntrica al inicio, sin embargo funciono muy bien y ahora vas a publicar un libro con una selección de tus mejores reseñas ¿Cómo nace esta idea de una reseña al día? ¿Qué sensaciones te depara esta publicación?, que justo vas a presentar el sábado 19 en “Lima Comics 2011”, acompañado de Gustavo Sala.

En realidad no es una selección, es una recopilación de las 365 reseñas, en dos libros. El que sale ahora recopila los 182 artículos publicados en el blog hasta el 30 de Junio y hay un segundo en camino, con los 183 artículos restantes.

Todo empezó con una calentura. El 2009 no fue un buen año para la Comiqueando Online. Por distintos problemas que tuvimos (y que se solucionaron ya entrado 2010), en aquel entonces se subía poco material, se actualizaban poco los contenidos, hasta las noticias venían muy desfasadas y se quedaban ahí, semanas o incluso meses, sin rotar a la velocidad de la actualidad que –se supone- tenían que reflejar. Entonces me enculé. Dije: “Tiene que haber una forma de darle al lector fiel, la posibilidad de leer algo nuevo TODOS los días del año”.

Pero lo tenía que hacer yo solo, no podía arrastrar a nadie a semejante locura. ¿Cómo hacer una página web unipersonal y diaria? Olvidate, no hay forma. Pero, ¿qué onda un blog? Me puse a investigar y la verdad es que crear y llevar adelante un blog es algo que hasta un inepto informático como yo puede hacer sin demasiados padeceres.

Faltaban, claro, los contenidos. Qué catzo subir todos los días al blog. No sé cómo se me ocurrió lo de las reseñas. Por ahí mirando el estante en el que acumulo los libros que tengo sin leer. En una de esas, lo miré y dije: “Ahí hay material como para leer todo un año”. Mentira. No había ni en pedo más de 60 ó 70 libros, que es lo que habitualmente tengo sin leer. Pero de alguna manera, me cebó la idea de las reseñas y me propuse escribir una por día. En tiempo real, reseñando cada día lo que leí ese día, o a lo sumo la noche anterior. Sin red. Un disparate absoluto, pero muy divertido.

Y la publicación, es algo raro. Yo no digo “escribí un libro”, sino “me publican un libro”, porque nunca escribí pensando en que esos textos fueran a parar a un libro. Es un libro escrito sin querer. Andá a saber por qué los amigos de “Llanto de Mudo” se ofrecieron a hacer un libro con ese material, que existe online, está pensado para ser leído online y fue consumido online por decenas de miles de personas. Pero son gente excelente, a la que no le puedo decir que no, y el trato que me ofrecieron es muy, muy bueno, así que ahí estamos.

Ojalá venga mucha gente a la presentación. A juzgar por el nivel de los invitados de “Lima Comics”, habrá cosas mil veces más interesantes que escucharme a mí hablando del libro, o del blog. Pero bueno, está Gustavo Sala, que seguro arrastra a algún fan desprevenido…

En el oficio de la entrevista, frente a ti han desfilando innumerables historietistas de renombrado prestigio, nacionales y extranjeros. Has tenido ocasión de entablar amistad con muchos de ellos. ¿De qué depende una entrevista satisfactoria para el entrevistador? ¿Cuál es la fórmula para elaborar una entrevista de alta calidad? ¿Has tenido algún referente en tu formación como entrevistador y critico de comic?

Para mí, la entrevista es satisfactoria si logro sacarle al personaje declaraciones o respuestas que nunca manifestó en otras entrevistas. Mi fórmula es así: Primero, que el entrevistado crea que va a conversar con alguien que conoce su obra. Segundo, crear un clima de confianza, de intimidad, que le permita al entrevistado olvidarse de que está hablando frente a un grabador. En general, con los autores argentinos, casi siempre hay una relación de amistad previa, y eso hace que se les pueda sacar más jugo.

Es más fácil lograr que te digan cosas que a un periodista de otro medio no le dirían. El único al que me costó arrancarle respuestas jugosas fue a Enrique Breccia. Con el resto, enseguida sintonizamos la mejor. Altuna, por ejemplo, que tiene fama de mal llevado, con nosotros pegó siempre la mejor. Tipos como Rep o Maitena, que están hartos de las entrevistas, también, se abrieron y pelaron respuestas interesantísimas. Pero en general, en todas las entrevistas se crea un clima de buena onda.

Y referentes, sí, claro, muchos. Sobre todo los periodistas yankis y españoles de los ´80, que son los que yo leía en mis años de formación. Yo leía el Comics Journal, Amazing Heroes, Comics Interview, Krazy Comics, Urich, El Wéndigo, todas las revistas de información que me pasaban cerca. Y libros de texto también, claro. Y las secciones de texto que aparecían en las revistas de historietas, tipo Cimoc, Cairo, El Víbora, Zona 84, los textos de Fierro, de SuperHumor… TODO. Obviamente todo eso me moldeó a la hora de escribir sobre comics.

Hoy en día leo menos sobre historieta, en parte por falta de tiempo, pero sobre todo porque me parece que mucha gente que escribe sobre esto, escribe mal. Está la data, o la opinión, pero son textos áridos, toscos, que estéticamente no me atraen, o directamente me chocan. Por eso siempre es tan importante leer a Juan Sasturain, que no sólo aporta una mirada de increíble lucidez, sino que además es una delicia para los amantes de la prosa castellana.

“Comiqueando” es la publicación de crítica de comics de la cual eres fundador y además has logrado mantenerla en vigencia durante de más de 15 años y quizá sea tu mayor esfuerzo. Lamentablemente en el Perú nunca circuló físicamente, pero la versión on line ha permitido a muchos interesados conocerla y seguirla ¿Puedes comentarle a los lectores peruanos como se gestó y en qué consiste esta modélica revista para los fans de comics argentinos y para la crítica de historietas en general?

El proyecto de la revista "Comiqueando" empezó en la época en que con mi hermano y Rafa de la Iglesia trabajábamos en la línea de comics de Editorial Perfil, que publicaba los comics de DC. Muchas de las cartas que llegaban a Perfil pedían más secciones de texto, más reportajes, más noticias. Y nosotros pensamos, ¿no será que el mercado está preparado para una revista sólo de información?

Armamos el proyecto con mi hermano Diego, Rafa y Hernán Botticelli y al primer lugar que lo llevamos fue a Perfil. Nos pusieron mil trabas y ahí Diego y yo dijimos “vamos a romper el chanchito y lo hacemos nosotros”. Al principio costó, porque no había antecedentes en Argentina de una revista de información sobre comics y animación. Además desde el primer momento nosotros dijimos “vamos a vender avisos, pero no vamos a vender notas, no vamos a vender reseñas favorables, no vamos a vender promoción de autores que se estén dando manija a sí mismos, no nos vamos bajar los lienzos para ninguna editorial, ni para Perfil aunque laburemos ahí. Si hay que pegar vamos a pegar y nos la vamos a bancar”.

Una onda "este no va a ser el foro donde te aplaudimos, sino el foro donde te evaluamos". Pero para el número 7, 8 las cosas empezaron a andar. De a poquito la revista se fue imponiendo, se empezaron a vender los números atrasados, salieron notas en algunos medios, rápidamente pudimos pagar la deuda con la que habíamos arrancado. Por supuesto, era otro mundo, un mundo pre-internet, en el que la información circulaba de otra manera.

Hoy, 17 años después, “Comiqueando” es una revista, pero a la vez es un proyecto de investigación y difusión que tiene varias patas: Una es la pata editorial, la revista en el soporte papel, que sale de vez en cuando. Dentro de la pata editorial, también está “Komikku”, nuestra revista de manga y animé, que tiene más regularidad. Después está la pata digital, con la “Comiqueando Online", que incluye además al podcast de “Comiqueando”, y al blog de “Komikku”. Ahí podríamos incluir también a mi blog, “365 Comics por Año”. Y la otra pata del proyecto son todas las charlas y conferencias en las que participamos los miembros del equipo, en un montón de ciudades de Latinoamérica. Hoy "Comiqueando" es todo eso junto, es algo que creció más allá de la revista que fundamos en 1994.

¿Cómo decidiste incursionar en la distribución de comics en Argentina? ¿Era un paso natural dentro de tu evolución como referente de la historieta argentina? ¿Es posible imaginar un Andrés Accorsi editor más adelante?

Lo de la distribución se me ocurrió un día, no me acuerdo cómo fue. Empezó porque en ese momento (principios del 2007) la conducción empresarial de “Comiqueando” estaba en manos de Martín Casanova, de la editorial “Domus”, y él tuvo un conflicto serio con “La Revistería”, que era la distribuidora líder en Argentina en ese entonces. Era un momento en el que yo tenía bastante tiempo libre, entonces decidí hacerme cargo yo mismo de distribuir la “Comiqueando” en el circuito de negocios especializados. Y no sé cómo, pero en poco tiempo pasé de eso a sumar otros 20 sellos editores y formar una verdadera distribuidora que en estos cuatro años no paró de crecer.

El Andrés Accorsi editor se extinguió a principios de 2002, cuando desapareció "Comiqueando Press". No está en mis planes volver a capitanear un sello editor, aunque sí me gustaría eventualmente volver a trabajar como coordinador, gestando publicaciones para otro sello. O sea, lo que hago actualmente en "Comiqueando" y "Komikku", pero ya no en el campo del periodismo especializado, sino de la historieta propiamente dicha. Es una tarea que ya hice muchas veces y que siempre resulta grata y estimulante.

Andrés, en Argentina aparecen continuamente nuevos sellos editores de comics, pero frágiles, sin fortaleza económica y algunos de corta vida. Tratándose de un país con una solida tradición historietística ¿Que ha impedido la consolidación en Argentina de una gran proyecto editorial sostenible en el tiempo?

Uh, muchas cosas. La respuesta a eso es un libro entero; habría que arrancar, como mínimo, desde la década del ´50. Pero ahora hay varias editoriales afianzadas, por suerte. Estamos atravesando un buen momento en cuanto al panorama editorial. Lejos del ideal, por supuesto, pero a años luz del desastre de hace 9 ó 10 años.

En la última década se ha afianzado una nueva generación de dibujantes argentinos que producen directamente para Europa y EEUU. Fácilmente podríamos mencionar unos 10 o 15 nombres de primera línea. ¿Dónde radica esa capacidad de los argentinos para continuar produciendo historietistas de exportable calidad, a pesar que el mercado interno es intermitente y con contracciones reincidentes?

No sé… en que son buenos dibujantes, supongo. El dibujante argentino está bien visto en el exterior, de José Luis Salinas en adelante. Y va de la mano con una cierta falta de ambición en los dibujantes: Se conforman con vivir del dibujo, no les interesa ser autores. Porque si no, no aceptarían trabajar para editores que les imponen guionistas, formatos, limitaciones estéticas, fechas de entrega muy exigentes, y encima se quedan con los derechos sobre las obras. Algunos, con los años, han acumulado prestigio como para poder encarar una obra con más impronta autoral, pero muy pocos se atreven a seguir ese rumbo. Es una lástima.

Eso, y el hecho de que se resignen a trabajar durísimo en obras que se desconocen por completo en nuestro país. Hay decenas de dibujantes con muchísima obra publicada en los mercados más importantes y que en Argentina son perfectos desconocidos, porque ese material no se publica ni se difunde en nuestro país. Una buena porción ni siquiera se edita en castellano. O sea que tienen éxito y prestigio, pero a miles de kilómetros de donde viven. De todos modos, si ganás en euros o en dólares y gastás en pesos, no creo que te afecte demasiado la falta de reconocimiento en el medio local…

¿Cuál es tu apreciación del estado actual de la historieta en Argentina?: La triada base de: historietistas, público lector e industria gráfica. Jóvenes y talentosos dibujantes que reaparecen, el resurgimiento de Fierro, la multiplicación de editoriales independientes. ¿Eres optimista, de lo que viene ocurriendo en Argentina a pesar de haberte enfrentado públicamente y con aspereza a varios conocidos editores?

Sí, soy muy optimista. Seguimos padeciendo a algunos editores sumamente impresentables, pero el mercado se ha saneado bastante. Y lo más importante: El tema de que no haya un mainstream, de que nadie les exija a los autores una producción “industrial”, por kilo, en la que no importen el estilo ni la onda personal de cada uno… eso suma. A la larga, suma muchísimo.

Lo otro muy notable es que cada vez se están jugando más a la historieta las editoriales grossas como Clarín, Planeta, Sudamericana, Perfil, editoriales hasta hace poco centradas sólo en literatura infantil... eso es señal de que esto puede ser un excelente negocio. Ojalá dure este impulso.

En 2010, la historieta argentina creció mucho, ganó mucho espacio en comiquerías, en librerías y en eventos masivos, como La Feria del Libro. Incluso en la TV, ahora tenemos un programa dedicado a la historieta argentina. Creció la difusión, creció la cantidad de ediciones, crecieron las ventas, tuvimos excelentes eventos en distintos lugares del país... Falta mucho para encontrar el techo, pero no nos podemos quejar.

Alguien que practica la crítica honestamente y da sus impresiones suele ganarse muchos enemigos, al herir ególatras vanidades artísticas, ya sea por efecto de lo afirmado o por el silencio escritural. ¿Cómo asumes el saber que tu labor te ha producido popularidad y respeto, pero también rencores y enconos en la comunidad historietística argentina?

No me preocupa mucho el tema, realmente. Tengo muy claro que no hago esto para ganar amigos, pero no me preocupa mucho caer mal o desagradar o irritar a cierta gente. La verdad, me siento un tipo querido dentro del medio, sobre todo por los profesionales, pero también por muchos fans. Posta, no me canso de encontrarme en los lugares más bizarros con gente que me conoce por mi laburo y se acerca a saludar y a tirarme la mejor. Me habré mandado algún moco, seguro, pero en general la gente me lo perdona y me trata muy bien. No es fácil laburar 24 años en el mundo del comic para alguien que no es ni dibujante ni guionista y caer más o menos bien parado requiere un esfuerzo importante. Sobre todo cuando uno se juega y critica, y opina y manda en cana a quienes cree que hay que mandar en cana.

Y sí, me gusta tirar frases explosivas en todos lados. En mi blog, en los blogs de mis amigos (o enemigos) y cuando me invitan a dar conferencias a universidades o centros culturales de cualquier lugar del país o del exterior. ¿Por qué? Porque me parece divertido, y porque me aburre ver cómo el resto caretea. Eso lógicamente genera rencores y me los banco, está todo bien.

En el documental “Imaginadores”, de Daniela Fiore, un balance de la historia de la historieta argentina, compartiste cámara con el gran Juan Sasturain ordenando juntos las numerosas entrevistas recopiladas ¿Qué recuerdos te trae la experiencia fílmica de “Imaginadores”?

¡Inmejorables recuerdos! Es muy loco ver tu cara gigantesca en una pantalla de cine. De eso no se vuelve. Pero de verdad, le estoy eternamente agradecido a Daniela y a todo su equipo, porque fue una experiencia fantástica, que tres años después me sigue dando satisfacciones. Por supuesto hay cosas que yo cambiaría en el producto final, pero son menores, no alcanzan para empañar lo mucho que disfruté participando en el proyecto.

Por último, tu viaje al Perú para participar en “Lima Comics 2011”, la primera convención peruana de historietas, organizada por José “Chiqui” Vilca. ¿Qué expectativas te despierta? ¿Qué esperas de Lima y de “Lima Comics 2011”? ¿Del Perú y de los fans peruanos de historietas?

Las expectativas son muchas! No conozco Perú y va a ser mi primera vez! De Lima espero muchas cosas, me la han narrado como algo muy extraño e interesante. De los fans peruanos ¡no sé nada! Leo noticias en La Nuez, conozco a Chiqui, al maestro Melvin Ledgard y nada más. Y dibujantes, soy fan de Jorge Pérez Ruibal, Jesús Cossio y César Carpio Guerra.

Supongo que en este viaje descubriré a muchos talentos más. Ahí está puesta buena parte de mi expectativa: En ver qué ofrece hoy la historieta peruana. Y por supuesto, todo lugar es propicio para encontrarse con amigos e ídolos como Altuna, Risso, Olivetti o Sala. Gustavo Sala se va a subir a un avión ¡por primera vez en su vida! Eso sólo ya hace de “Lima Comics” un evento histórico!

Estoy seguro de que lo vamos a disfrutar muchísimo. Por supuesto, aprovecho la oportunidad para agradecerle públicamente a Chiqui por su excelente predisposición para posibilitar mi viaje. Y a vos, que sin conocerme me ayudaste un montón con el tema del hospedaje ¡Un fenómeno!

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