miércoles, 21 de mayo de 2014

Quino, creador de Mafalda, es el ganador del Premio “Príncipe de Asturias” de Comunicación y Humanidades 2014


ABC (España) Por Carmen de Carlos

El humorista gráfico Quino, creador de Mafalda, ha sido galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2014, según ha dado a conocer el jurado del galardón en Oviedo. Quino ha sabido combinar con sabiduría «la simplicidad en el trazo del dibujo con la profundidad de su pensamiento», según el acta del jurado. El acta, que ha leído el presidente del tribunal y director del Instituto Cervantes, Víctor García de la Concha, recuerda que el dibujante argentino alcanzó fama internacional con la creación del universo de Mafalda, «una niña que percibe la complejidad del mundo desde la sencillez de los ojos infantiles».

Para los miembros del jurado, Mafalda es «inteligente, irónica, inconformista, contestataria y sensible», sueña con un mundo «más digno, justo y respetuoso con los derechos humanos» y los «lúcidos mensajes» que Quino transmite a través de su personaje siguen «vigentes» cincuenta años después de su nacimiento. Asimismo, incide en que su obra conlleva un enorme valor educativo y ha sido traducida a numerosos idiomas, «lo que revela su dimensión universal», y sus personajes «trascienden cualquier geografía, edad y condición social».

A Quino, oficialmente, le evitaron el suspense. Su nombre figuraba como finalista, pero en su entorno prefirieron dejarle que pasara la noche tranquilo. Salvo que alguna voz indiscreta le soplara al oído el secreto, el padre de Mafalda, Felipe, Manolito, Susanita, Guille y Libertad, no sabía que hoy, en su casa de Buenos Aires, amanecería como otro gran premio.

Joaquín Salvador Lavado Tejón, un joven de 81 años que el mundo conoce como Quino, tiene dos pasaportes: argentino y español. Desde que aprendió a usar un lapicero firmó sus dibujos con el nombre que le diferenciaba de su tío Joaquín, ilustrador de prensa.

Quino nació en Mendoza. En esta tierra de buenas cepas y excelentes vinos, de cara a los Andes, se quedaría huérfano de madre a los 13 años y a los 16 perdería a su padre. Se matriculó entonces en la Escuela de Bellas de Artes con la intención de dedicarse al dibujo humorístico. En 1951 se fue rumbo a Buenos Aires convencido de que podría vender sus creaciones. Se equivocó, pero peor fue el error cometido por las revistas y periódicos que no supieron ver en aquel jovencito al gran Quino.

La revista «Esto es» sería la primera, varios años más tarde, en publicarle una página de chistes sin bocadillos. Es decir, sin palabras. Sería el principio de una carrera que sigue su curso en la historia de los dibujantes de Argentina y del planeta. «Hombres de bolsillo», «A la buena mesa», «Ni arte ni parte», «Déjenme inventar», «Quinoterapia», «Potentes, prepotentes e impotentes», «Yo no fui» o «¿Quién anda ahí?» (el último libro publicado hace dos años) han ocupado y ocupan los escaparates de medio mundo. Para que se entienda, buena parte de sus tiras han sido traducidas al inglés, francés, portugués, italiano, japonés y hasta a chino.

El arte de hacer soñar: Consolidado como ilustrador, dibujante, humorista, viñetista o como se quiera llamar al arte de hacer reír, soñar, y retratar con un guiño ácido el rostro mezquino del ser humano y de la política, Quino publicó en 1963 «Mundo Quino» y se inventó a Mafalda, nacida para una agencia de publicidad que -se habrán arrepentido hasta hoy- nunca la utilizó. Orgulloso de su criatura, esa nena precoz, daría sus primeros pasos en el periódico «Primera Plana». Más tarde lo haría en «El Mundo de Argentina», en «Siete Días» y en un montón de cabeceras de diferentes países de Iberoamérica, incluida España en la desaparecida e histórica revista «Triunfo»

Diferentes editoriales se enamoraron de «Mafalda la contestataria», la niña que alza la voz en la portada de «A mi no me griten» y el personaje que cobra vida en dibujos animados antes de los que ella misma advierta: «Yo que usted... ». Filósofa chiquita y regordeta, Quino, aunque lo intentó, nunca pudo librarse de ella. Dicho esto, en 1973 dio por terminada su vida y no volvió a hacer una historieta con ella.

El flamante Premio Príncipe de Asturias anduvo durante estos años por Milán, Nueva York, Buenos Aires, Madrid… Su vida durante este tiempo fue dibujar y ver cómo Mafalda crecía y se transformaba en una estrella de cine y televisión, pero también cómo sus ilustraciones iban más allá de esta hija que podría ser una pesadilla.

“¿El mundo hacia dónde va?”: En la reciente Feria del Libro de Buenos Aires Quino fue el anfitrión, el encargado de levantar el telón de la feria más importante de Sudamérica. Entonces dijo cosas como: «El bitcoin es algo que a mí me vuelve loco. ¿Cómo va a existir una moneda que se cotiza en bolsa, la gente invierte, compra y vende pero no existe?»; «¿El mundo hacia dónde va? No sé, es lo que uno se ha preguntado desde que nació, a uno no le dejan ilusionarse con muchas cosas porque se da cuenta de que seguimos cayendo en las mismas cosas de siempre».

Inevitable la pregunta sobre los 50 años que cumplirá Mafalda en septiembre y lo que dirían ahora la cincuentona y sus amigos. Quino no dudó: «No me lo imagino. Hay gente que se plantea si Susanita se hubiera casado con Felipe y ese tipo de cosas. A mí jamás se me ocurre porque, a mis personajes, no los siento como personas de verdad».

Dicho esto, lo cierto es que «sus dibujos» existen impresos en papel, en e-book y hasta en iPad. Y por si fuera poco Mafalda, su adorado tormento, se ha colado en las redes sociales y hasta tiene cuenta en Twitter, Facebook y Pinterest. Ya sólo le falta añadir que su papá es Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, un galardón que Quino comparte, entre otros, con Annie Leibovitz, Shigeru Miyamoto, The Royal Society, los diarios El País, El Espectador y El Tiempo, la Agencia Efe, Václav Havel, la CNN, Umberto Eco, George Steiner, Hans Magnus Enzensberger y Ryszard Kapuscinski.

Entre los favoritos de este año figuraban, además del argentino, el periodista mexicano Jacobo Zabludovsky, el filósofo Emilio Lledó, la periodista congoleña Caddy Adzuba y el biólogo español afincado en Estados Unidos Francisco José Ayala. El Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades está dotado con una escultura diseñada por Joan Miró -símbolo representativo del galardón-, 50.000 euros en metálico, un diploma y una insignia.(ABC. España).

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