

Gustavo Sala, uno de los humoristas más originales y talentosos, surgidos en la última década en Argentina, provocador por naturaleza, ha abordado casi todos los temas posibles siempre con su corrosivo estilo de humor negro, acido e irreverente. David Gueto: El DJ de los campos de concentración en “Fiessta”, fue un intento de desacralizar a David Guetta, célebre DJ francés de música electrónica y desató la reacción inmediata de La Asociación Mutual Israelita Argentina (Amia) pues "se banaliza al Holocausto". El diario Página/12 procedió a pedir disculpas por el hecho.
"Las cosas que hago es de la ingenuidad y burlando los estereotipos, se supone que hay cosas que están tan instaladas que son tópicos. Si bien yo hago humor, nunca me mueve provocar por provocar o la mala leche, me meto con los rolingas, con los travestis, con todos. Si uno hace un chiste se burla del estereotipo no directamente de eso".
Sin proponérselo Gustavo Sala, hoy en el ojo de la tormenta, tiene todas las miradas centradas en él y en una discusión entre la libertad del artista enfrentada a los límites de lo políticamente correcto, además de numerosas muestras de fraternal apoyo y cálida solidaridad de amigos historietistas y lectores fans que admiran su obra y continuaran leyéndolo a pesar de todo. ¡Aguante Sala!¡Fuerza!











